RTVE en el ojo del huracán: sindicatos denuncian que Directo a la Gente es "un engaño deliberado"
El especial informativo Directo a la Gente, emitido por La 1 el pasado viernes en horario de máxima audiencia, ha desatado un auténtico terremoto dentro de RTVE. Presentado por Marta Flich, Gonzalo Miró y Jesús Cintora, y producido por Big Bang Media y LaOsa Producciones, el espacio ha sido calificado por sindicatos y trabajadores como un “engaño deliberado a la audiencia” y una traición al mandato de servicio público.
El primero en alzar la voz fue el Consejo de Informativos de TVE, que denunció que el programa no cumplía los criterios de rigor periodístico exigibles a una cadena pública. A esto se sumaron comunicados de CCOO, CGT y USO RTVE, que rechazaron de plano la externalización del contenido y denunciaron un intento de disfrazar opinión y espectáculo como si fuera información.
CGT fue contundente: “Directo a la Gente pretende salvar el imperativo legal bajo el alegal traje de 'colaboración con RTVE'. Pero esta externalización afecta a la credibilidad, al rol de la televisión pública y alimenta el negocio de productoras afines”.
USO fue aún más duro: acusó a RTVE de “confundir información con propaganda” y degradar su propia credibilidad, al tiempo que denunció que el programa fue “entretenimiento ideológico financiado con dinero público”.
Mientras tanto, RTVE defendió el especial alegando que fue una respuesta a la “intensidad informativa” por la detención de Nicolás Maduro y el intento de compra de Groenlandia por parte de Donald Trump. La cadena justificó la externalización por los récords de audiencia obtenidos por Malas Lenguas y Directo al Grano.
El programa logró un 6,5% de share y se presentó como una fórmula para conectar con el gran público. Sin embargo, en redes y dentro de la propia RTVE se percibió como un movimiento que erosiona la confianza en los servicios informativos tradicionales, alimenta la precarización profesional y borra la línea entre periodismo y espectáculo.
Con esta nueva polémica, la Corporación pública vuelve a colocarse en el centro del debate sobre los límites entre la información, el entretenimiento y el uso de recursos públicos. La pregunta ahora es si Directo a la Gente será solo un experimento... o una nueva línea editorial disfrazada de pluralidad.