Pascual Ariño, propietario de 16 casas: "Aunque viva en Andorra, los impuestos de mis viviendas tributan en España"
Tal y como esclarecen los últimos datos de Idealista, el año 2025 cerró con un incremento del 16,4% en el precio de la vivienda en venta, mientras que el alquiler registró una subida del 5,8%. Estas cifras reflejan la persistencia de una crisis habitacional que afecta de lleno al acceso a la vivienda, especialmente entre jóvenes y familias con rentas medias y bajas. El encarecimiento sostenido del mercado inmobiliario ha ampliado la brecha entre salarios y precios, consolidando un escenario en el que comprar o alquilar resulta cada vez más difícil para una parte creciente de la población.
En paralelo a esta escalada de precios, la inversión inmobiliaria mantuvo un ritmo elevado. Según los datos de Fotocasa, el mes de octubre cerró con 67.789 compraventas, lo que eleva el acumulado de los diez primeros meses del año hasta las 601.543 operaciones, un 12% más que en 2024. A falta de confirmación exacta, el mercado se ha movido así en torno a las 60.000 firmas mensuales, situando a 2025 como el mejor año desde 2007, cuando se alcanzaron las 775.000 operaciones. Este volumen confirma que el ladrillo sigue siendo uno de los destinos preferentes del capital, incluso en un contexto de precios al alza.
A raíz de esta dinámica, el debate político se ha intensificado en torno al papel de la inversión y la especulación. Distintos responsables públicos han señalado a los perfiles inversores que concentran vivienda como uno de los factores que más contribuyen a la fluctuación y al encarecimiento de los precios en España. Es por eso que la acumulación de inmuebles con fines puramente financieros y la presión sobre el mercado del alquiler se sitúan así en el centro de una discusión que enfrenta la lógica del mercado con el derecho a una vivienda accesible.
Un inversor inmobiliario que vive en Andorra con casa en España
Pascual Ariño es un inversor inmobiliario que cambió el oficio de policía con el fin vivir de las ventas de residencias. El susodicho, ha comparecido en varias ocasiones en el programa de televisión "laSexta Xplica" y en sus redes sociales se encarga de mostrar sus avances en el mundo de la inversión. En una de sus últimas publicaciones explicó por qué había decidido vender próximamente gran parte de sus domicilios en propiedad. "En el año 2022 ya vendí diez de los once pisos que tenía. Di un salto brutal y multipliqué mi patrimonio, entre las compras y las ventas que hice ese año, hice más de 30 operaciones", confirma indicando que consiguió obtener quince viviendas pagadas, libres de hipoteca.
Desde enero del año 2025, el susodicho trasladó su lugar de residencia a Andorra con el fin de encontrar mejores condiciones económicas para su actividad como rentista. "Al contrario de lo que mucha gente se cree, los ingresos de las viviendas que están en España, aunque yo esté en Andorra viviendo, se tributan en España a través del impuesto de la renta de los no residentes, el IRNR", confirma. En la comparación con lo que tributaba como residente español la diferencia es notoria."Como Andorra está fuera de la Unión Europea, me toca pagar a la Hacienda española el 24% de lo que ingrese por los alquileres. En la Comunidad Valenciana, que es donde yo vivía antes, mi tramo del IRPF era del 54%", agrega.
Sin embargo, a la alta suma impositiva de España hay que restar una serie de deducciones. "Aunque bueno, ese IRPF tampoco era real, ya que habría que aplicarle descuento de los gastos y también de las bonificaciones si, por ejemplo, alquilas la vivienda como vivienda habitual del inquilino", esclarece. Con vistas al presente, el inversor pretende hacer nuevas operaciones con la mayor parte de sus pisos pero con un mecanismo distinto con el que podrá eludir el pago de ciertos impuestos con la creación de una estructura holding.
Ariño explica su estrategia para 2026: vender sus viviendas
Su propósito para este año es replicar el movimiento que realizó en 2022 para expandir su capacidad de actuación profesionalizando aún más su negocio. "Lo que estoy creando ahora es una estructura holding, yo seré el dueño de mi empresa andorrana, la cual será la dueña de mi empresa española, y esta empresa española será la propietaria de los pisos", indica. Con este orden empresarial, Ariño sería capaz de distribuir ese capital obtenido entre empresas. "Una vez que el dinero esté en mi empresa andorrana, ahí sí puedo hacer con ese dinero lo que quiera, ya que en Andorra no se paga impuestos por el reparto de los dividendos", aclara.
A partir de aquí, señala otros objetivos más ambiciosos que pondrá en práctica con la nueva inversión después de estas operaciones. "Quiero entrar en operaciones más grandes, más rentables y también quiero meterme mucho más a fondo en la compra de deuda inmobiliaria y así aprovechar esas oportunidades con las que pocos pueden acceder y con las que puedes conseguir descuentos del más del 50%", concluye. Esta "oferta", tal y como explica, la obtiene de comprar pisos de gente que no ha estado pagando, en el paso previo al embargo de dichos inmuebles por parte del banco.