China levanta un rascacielos en tiempo récord: el método industrial que desconcierta al sector global
El vídeo del edificio ensamblado en poco más de un día ha vuelto a situar a China en el centro del debate sobre el futuro de la construcción. No se trata solo de velocidad, sino de un cambio profundo en la forma de concebir, fabricar y montar edificios completos mediante procesos industriales.
La estructura, compuesta por módulos prefabricados de hormigón y acero, fue izada y ensamblada mediante grúas siguiendo una secuencia perfectamente planificada. Cada pieza llegó a obra terminada, con instalaciones, cerramientos y acabados integrados, reduciendo al mínimo las operaciones in situ.
Un sistema industrial que empieza mucho antes de la obra
El dato clave no está en las 28 horas de montaje, sino en todo lo que ocurre antes. El proceso comienza meses antes en fábricas altamente automatizadas, donde se producen los módulos estructurales bajo condiciones controladas de temperatura, humedad y calidad.
Este enfoque permite eliminar gran parte de los problemas habituales de la construcción tradicional: retrasos por climatología, errores de ejecución, desperdicio de materiales y falta de estandarización. La obra deja de ser un taller improvisado y se convierte en una fase final de ensamblaje.
Diseño digital y tolerancias milimétricas
Todo el sistema se apoya en modelos digitales tridimensionales que definen cada unión, cada anclaje y cada paso de instalaciones. Las tolerancias se miden en milímetros, ya que cualquier desviación puede afectar al sellado estructural, la acústica o la estanqueidad.
Contrariamente a lo que sugieren algunos vídeos virales, los módulos no se limitan a “encajar como piezas de LEGO”. Existen procesos de ajuste, fijación mecánica, inspección y sellado que garantizan la estabilidad y el cumplimiento normativo.
El mito del hormigón sin curado
Uno de los aspectos más controvertidos es la afirmación de que estos edificios se levantan sin respetar los tiempos de curado del hormigón. En realidad, el curado se realiza en fábrica, donde las condiciones están optimizadas y monitorizadas de forma constante.
Cuando los módulos llegan a obra, el hormigón ya ha alcanzado la resistencia necesaria. El montaje rápido no elimina los procesos técnicos, simplemente los traslada a un entorno industrial controlado, lejos de la improvisación del trabajo a cielo abierto.
Logística extrema y planificación quirúrgica
Cada módulo requiere rutas de transporte específicas, grúas de gran capacidad y equipos perfectamente coordinados. El orden de montaje está calculado para evitar interferencias y garantizar la seguridad estructural desde el primer momento.
Un retraso logístico o una desalineación mínima puede comprometer todo el proceso. Por eso, la velocidad visible es solo la punta del iceberg de una planificación exhaustiva.
Un modelo que ya demostró su eficacia
Durante la pandemia de Covid-19, China ya demostró la viabilidad de este enfoque con la construcción acelerada de hospitales en Wuhan. Aquella experiencia consolidó un modelo basado en diseño paralelo, fabricación industrial y montaje rápido.
Desde entonces, el sistema ha evolucionado hacia edificios de mayor altura y complejidad, incorporando mejoras en eficiencia energética, control sísmico y aislamiento acústico.
¿Puede replicarse fuera de China?
La tecnología es replicable, pero no sin cambios profundos en normativas, cadenas de suministro y mentalidad del sector. La estandarización, clave del modelo, choca con regulaciones locales y procesos constructivos muy fragmentados en otros países.
Además, la inversión inicial en fábricas, logística y digitalización es elevada. Sin embargo, a largo plazo, los costes se compensan con plazos más cortos, menor desperdicio y mayor previsibilidad.
Una revolución real, pero sin atajos
La hazaña china no elimina la ingeniería ni la seguridad, sino que las integra en un sistema industrializado. La rapidez no es fruto de atajos técnicos, sino de trasladar el esfuerzo a fases previas invisibles para el espectador.
Este modelo redefine el papel de la obra y plantea un escenario en el que construir rápido no significa construir peor, sino construir de otra manera. Un cambio que, tarde o temprano, obligará al sector global a replantear sus métodos tradicionales.