"Arbeloa, ya sabes lo que tienes que hacer: lo que los jugadores quieran"<br>
La destitución de Xabi Alonso sorprendió a casi todos… menos al propio Xabi Alonso, que ha vivido un calvario en el último mes. Desde el 11 de diciembre el ya ex técnico sabía que con esas dos recientes derrotas seguidas en el Bernabéu ante Celta (0-2) y Manchester City (1-2) en apenas cuatro días había agotado su crédito. La siguiente derrota probablemente sería la última vez que ocupase el cargo de entrenador del Real Madrid. En una reunión después de caer frente a los de Guardiola, desde el club se encargaron de transmitirle que ya no podía permitirse un tropiezo más, al tiempo que le pedían una reacción inminente. Le dijeron que seguir ocupando el banquillo blanco pasaba por revertir la inercia de malos resultados, por encima de malas sensaciones en el juego y malas relaciones con las principales estrellas, descontentas con sus métodos. Lo hicieron con la misma claridad con la que en mayo le plantearon que si quería entrenar al Madrid tenía que coger al equipo antes del Mundial de Clubes, sin apenas entrenar. Claridad y crueldad riman.