España endurece el control del crédito: así cambia la forma de pagar intereses al pedir un préstamo
El uso del crédito al consumo se ha intensificado en España durante la última década. Préstamos personales, microcréditos, financiación rápida y tarjetas revolving se han convertido en soluciones habituales para afrontar gastos imprevistos, compras concretas o tensiones puntuales de liquidez. Esta expansión ha ido de la mano de procesos de contratación cada vez más simples y rápidos.
En paralelo, han proliferado productos financieros con tipos de interés muy superiores a los del crédito bancario tradicional. En muchos casos, el coste real del préstamo superaba con creces el importe inicialmente solicitado, generando situaciones de endeudamiento prolongado y difícil de revertir para los consumidores más vulnerables.
Un cambio legal que redefine los intereses
Hasta ahora, la legislación española permitía un margen amplio para fijar los intereses del crédito al consumo. Aunque existían referencias generales y numerosas sentencias judiciales contra prácticas abusivas, no había un límite claro y homogéneo aplicable a todo el sector.
Esta situación comienza a modificarse con el anteproyecto de ley aprobado por el Gobierno, que introduce por primera vez un tope general a los intereses aplicables a los préstamos al consumo. La medida se enmarca en la adaptación de la normativa española a las directrices europeas sobre protección del consumidor.
Un límite máximo a la TAE
El texto fija un límite transitorio situado en torno al 22% TAE para este tipo de productos. Se trata de un umbral sensiblemente inferior al que venían aplicando algunos créditos de alto coste, especialmente en el ámbito de los micropréstamos y la financiación rápida.
Este límite no implica que los préstamos vayan a ser gratuitos ni elimina los intereses, pero sí establece una barrera legal que busca evitar que el coste del crédito se dispare muy por encima de lo razonable en relación con el riesgo asumido.
Qué productos quedan afectados
La futura norma no se limita a los préstamos personales tradicionales. Su ámbito de aplicación incluye una amplia gama de productos financieros utilizados de forma habitual por los consumidores.
- Préstamos personales al consumo.
- Microcréditos y préstamos rápidos de pequeño importe.
- Tarjetas revolving con pago aplazado.
- Otras fórmulas de financiación al consumo no hipotecaria.
Con esta ampliación, el legislador pretende cerrar las lagunas que permitían ofrecer productos con costes muy elevados bajo fórmulas contractuales diversas.
Más control y más información al cliente
Además del límite a los intereses, la ley refuerza las obligaciones de transparencia. Las entidades deberán informar de forma clara y comprensible sobre el coste total del crédito, la duración real de la deuda y las consecuencias del impago.
Solo podrán conceder este tipo de préstamos las entidades autorizadas y supervisadas por el :contentReference[oaicite:1]{index=1}, lo que busca reducir la presencia de operadores no regulados o con prácticas opacas.
Cuándo entra en vigor y a quién afecta
Aunque el anteproyecto ya ha sido aprobado, la norma aún debe completar su tramitación parlamentaria. El calendario previsto sitúa su posible entrada en vigor a lo largo de 2026, una vez culminado el proceso legislativo.
La regulación se aplicará exclusivamente a los nuevos préstamos que se firmen tras su entrada en vigor. Los contratos ya existentes no se verán modificados, ya que la ley no tendrá carácter retroactivo.
Un paso más en la protección del consumidor
Desde el Ejecutivo se subraya que el objetivo principal es equilibrar el acceso al crédito con una mayor protección de los usuarios. En este contexto, el papel de los supervisores financieros será clave para garantizar el cumplimiento efectivo de los nuevos límites.
La reforma no elimina el riesgo ni la responsabilidad individual al contratar un préstamo, pero sí redefine el marco en el que se calculan los intereses. Un cambio que afecta de forma directa a millones de personas que recurren al crédito al consumo en su día a día.