Estados Unidos e Irán mantienen contactos discretos en medio de las protestas y amenazas de escalada
En un contexto marcado por una creciente tensión regional y por protestas internas de gran magnitud en Irán, se ha confirmado que el canal directo de comunicación entre Washington y Teherán continúa activo. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, se puso en contacto durante el fin de semana con el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, según fuentes con conocimiento del intercambio citadas por el portal Axios. El acercamiento se produce mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evalúa posibles medidas, incluidas opciones militares, en relación con la situación en Irán.
De acuerdo con las fuentes, el contacto podría interpretarse como un intento de Teherán por reducir tensiones o, al menos, ganar tiempo antes de que Washington adopte nuevas acciones. Se trata del primer indicio claro de que la comunicación bilateral sigue abierta, pese al estancamiento de las negociaciones nucleares y al cruce de advertencias públicas entre ambos gobiernos. Las mismas fuentes señalaron que Araghchi y Witkoff han explorado la posibilidad de celebrar una reunión en los próximos días, aunque no se ha precisado si el intercambio fue telefónico o mediante mensajes escritos. Ni la Casa Blanca ni el Departamento de Estado han hecho comentarios oficiales al respecto.
El propio Trump declaró el domingo que Irán había propuesto retomar las conversaciones sobre un acuerdo nuclear. "Puede que nos reunamos con ellos. Se está organizando una reunión, aunque puede que tengamos que actuar antes", afirmó el mandatario a bordo del Air Force One. En la misma línea, el vicepresidente JD Vance señaló recientemente que Estados Unidos mantiene la puerta abierta a negociar un nuevo pacto, siempre que Irán esté dispuesto a abordar de manera sustantiva su programa nuclear.
Fuentes estadounidenses indicaron que Witkoff y Araghchi comenzaron a intercambiar mensajes durante las negociaciones nucleares del año pasado y que el contacto se mantuvo incluso después de los ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes en junio. Según estas versiones, ambos siguieron en comunicación hasta al menos octubre, explorando la posibilidad de reanudar conversaciones formales.
Mensajes contradictorios
Desde Teherán, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baghaei, confirmó que el canal de comunicación con Estados Unidos permanece operativo y que los mensajes se intercambian "cuando es necesario". También indicó que Irán utiliza el canal de mediación suizo para comunicarse con Washington y añadió que, desde su perspectiva, los mensajes estadounidenses han sido "contradictorios".
Estos contactos coinciden con una situación interna especialmente delicada en Irán. Las protestas contra el Gobierno, que ya superan las dos semanas, han dejado más de 500 muertos y cerca de 10.700 detenidos, según cifras de la organización Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos. La magnitud real de las víctimas es difícil de verificar debido al apagón de internet impuesto por las autoridades iraníes, que también ha afectado a la prestación de algunos servicios consulares en Teherán.
El Gobierno iraní ha atribuido los disturbios a la actuación de "elementos terroristas vinculados al exterior", mientras que varios países occidentales han expresado preocupación por el uso de la fuerza contra los manifestantes. Las protestas han tenido además repercusiones fuera del país, con incidentes registrados en ciudades como Londres y Los Ángeles. En el ámbito regional, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, manifestó públicamente su apoyo a los manifestantes iraníes.
EE UU analiza distintas opciones
En Washington, Trump ha mantenido reuniones con su equipo de seguridad nacional para analizar distintas opciones, incluido un mayor respaldo a las protestas y medidas destinadas a debilitar al régimen iraní. Aunque Teherán ha afirmado estar "preparado para la guerra", también ha reiterado su disposición a negociar con Estados Unidos sobre la base del "respeto mutuo y los intereses compartidos".
Por ahora, el mantenimiento de un canal directo sugiere que, pese a la retórica confrontativa y a la presión interna en Irán, ambas partes buscan preservar un espacio mínimo de diálogo mientras evalúan sus próximos pasos.