La ciudad europea que ha prohibido los entierros: este es el curioso motivo
Europa se enfrenta a un nuevo temporal. La tormenta Goretti azota el norte del continente dejando nieve, fuertes vientos y desplomando los termómetros en países como Francia y Alemania. A lo largo de la semana, más de 10 personas han muerto en accidentes relacionados con el clima en el continente. En el caso de Alemania, las nevadas provocadas por la tormenta Eli han obligado al cierre de escuelas y servicios ferroviarios, así como la cancelación o aplazamiento de vuelos.
Una de las ciudades más afectadas ha sido Hamburgo, donde se esperaban temperaturas bajo cero. Esto, como recoge el Daily Express, ha llevado a las autoridades locales a adoptar medidas extremas, como prohibir los entierros, al menos de forma temporal. La explicación detrás de esto es que las bajas temperaturas han congelado la tierra, por lo que cavar se ha vuelto una misión mucho más compleja.
El gélido clima también ha llevado al aplazamiento de reuniones como el primer encuentro de la Unión Demócrata Cristiana. El medio citado recoge las declaraciones de un portavoz del partido alemán que confirmaba que las advertencias climáticas "y los peligros asociados, así como a las anunciadas cancelaciones de trenes y vuelos, lamentablemente nos sentimos obligados a cancelar nuestra reunión anual de lanzamiento el próximo viernes y sábado".
"Prohibido morirse"
Hay otro lugar en el mundo donde está prohibido morirse. Se trata de la ciudad de Longyearbyen, perteneciente a Noruega, y muy próxima al Círculo Polar Ártico. Desde 1950 la ley recoge que está prohibido morir en la localidad de poco más de 2.000 habitantes, y el motivo de igual manera es el clima, la geografía del archipiélago, el que se encuentra. Observaron que los cadáveres que fueron enterrados en los alrededores no llegaban a descomponerse, debido al permafrost. Este se trata de una capa del suelo formada por, roca, sedimento y materia orgánica, que permanece congelada y es muy común en las regiones polares. Al no descomponerse, los cuerpos pasaban a albergar y reproducir microorganismos, lo que podría llevar a la proliferación de virus que acabaran poniendo en peligro al resto de la población.
En Francia, aunque por un motivo muy distinto, también hay pueblos que han prohibido a sus habitantes morirse. A finales de 2019 en La Gresle, un pueblo de poco más de 850 habitantes en la región de Loira, su alcaldesa recurriendo a la provocación para denunciar el abandono del medio rural, promulgó un derecho por el que no se permitía fallecer en la zona durante los fines de semana y festivos. Con este gesto simbólico, pretendió denuncia la falta de servicios básicos en el medio rural, así como los fallos en los procedimientos administrativos.