R Racing C Santander 2 – 3 Real Zaragoza | Crónica
Por fin la noche abierta
Ayer se revivió en los Campos de Sport de El Sardinero una imagen icónica para los zaragocistas que fuimos niños en lo setenta: el goleador zaragocista de turno, en aquellos tiempos era el Nino Arrúa, logra un gol y se abalanza incendiado de alegría sobre su afición para recibir los mil abrazos que la noche ha guardado para ti. Eso hizo Kodro cuando consiguió el 0-3 y la imagen que nos regaló pasará a formar parte de la historia zaragocista si esta narración alcanza el final soñado.
El Real Zaragoza le dio la espalda a la lógica con su triunfo ante el equipo más guapo de la competición. Fue un partido de autor, dibujado en la pizarra del corazón del león por Sellés con una precisión validada por la perfecta ejecución de los muchachos. La semana pasada escribíamos que la calidad y el talento no duermen en el vestuario zaragocista. Hoy, por el contrario, es justo decir que el compromiso y la asunción de la idea del entrenador fueron claves para hacer del Racing un equipo menor. Eso se logró a través de una magistral disposición en el campo y un ejercicio de solidaridad y entendimiento de alto rango.
El choque en seguida nos indicó que la luna cántabra estaba de nuestro lado. En el minuto 3 Andrada cometió ese error que todos tememos cuando el arquero argentino se lo juega todo a un número. Un mal gesto propició que Martín se encontrase un balón suelto que no supo rentabilizar. Pero esto es fútbol, queridos, y la siguiente jugada fue la del 0-1. Uno de los nuevos en la alineación, Álex Gómes, que ayer actuó de lateral, se llevó un balón por la banda. Tras combinar con Francho, volvió a recibir y su pase de la muerte lo remató raso y seco Guti. El rechace de Ezkieta lo remató Kodro a la primera, rollo Hugo Sánchez, para lograr el 0-1.
La reacción del Racing, esperada, se produjo con mucho oleaje y poca pesca. La estructura propuesta por Selés impidió que el juego fluido de toda la temporada se enmarañase en la red zaragocista. Le faltaban referencias arriba y además los chicos del valenciano ejecutaron perfectamente el plan. Se trataba de bloquear y de salir con soltura. Y así lo hicieron. Y con piezas nuevas e inesperadas. Al mencionado Álex Gómes hay que sumar la presencia de Saidu en el centro de la defensa y la de Cuenca en lugar de Valery, baja por gripe. Tres corceles lozanos y briosos que corrieron con la furia de la juventud y la bravura del futuro.
Y como líder espiritual y material, Francho. Su presencia ahora mismo es fundamental y su entrega, digna de un poema consonante que glose su valor. Participó en el primer gol y volvió a hacerlo veinte minutos después. Otro balón alargado del novel Gómes se lo llevó el capitán en feroz pugna con Salinas. Su acción, ejemplo y modelo de ataque por la banda, la culminó con un centro medido al espacio que le señaló Kodro. Ahí, el bosnio armó un remate a la primera, de nuevo el espíritu de Hugo Sánchez, llevando el balón en diagonal al palo opuesto de Ezkieta. Era el 0-2.
Con un marcador favorable y la lección muy bien aprendida, el Zaragoza siguió en su labor de amortiguar las incursiones del Racing. Lo hizo a la perfección gracias a la certera disposición y a la actuación más que correcta de Saidu e Insúa, duros y correosos en sus intervenciones. Y no solo se aplicó en la contención, porque Cuenca actuó también como lanzadera de cuantas opciones surgían, provocando más de un quebradero en la zaga norteña.
El partido se acercaba al descanso pero aún tuvo el equipo de José Alberto una ocasión que erró increíblemente Íñigo Vicente cuando superó a Andrada en el recorte pero no encontró puerta cuando nada se lo impedía. La fortuna se acordó del débil.
El descanso trajo dos cambios ofensivos en las filas de casa. El entrenador del Racing quitó a un central y armó un dispositivo de ataque que le permitiese acercarse al partido. Sellés, por su parte, quitó a Keidi Bare, para protegerlo, y apuntó a Soberón, que volvía a su casa. Con semejantes cartas, tocaba aguantar los embates locales. Se hizo bien y aunque hubo mucha presencia en las cercanías de la casa de Andrada, nada hubo de qué preocuparse.
Lo que sí se dio es que el Real Zaragoza encontraba vías de salida con cierta facilidad. Una de ellas se produjo en el minuto 53. Francho se escapó solo hacia la puerta de Ezkieta. Llegó al balcón del área y allí le dio el balón a Soberón, pero torpemente. Aunque pareció que la jugada había muerto, Tasende, muy bien toda la noche, recogió el cuero y se fue de viaje hasta la línea de fondo. Allí cocinó un centro de seda que aceptó Kodro tras un suave bote y, de nuevo a la primera, engarzó un chut a media altura que acabó en la estupefacta red de Ezkieta. Era el 0-3. Había razones para celebrarlo con su gente como lo hizo. Había razones para crear una imagen para recordar.
Pudo llegar un cuarto gol. Fue cuando Cuenca se escapó de todos y se plantó solo ante el portero vasco del Racing, pero no supo finalizar su cabalgada porque su chut golpeó en el cuerpo del rival. Soberón habría sido una buena opción.
A partir de entonces pasaron muchas cosas y no todas favorables. Además de unas cuantas acciones más o menos interesantes, como los chuts de Puertas, fuera, Guti, rechazado por Ezkieta, y Damián, dos disparos fuera por poco, se produjo la lesión de Álex Gómes. Su esfuerzo le había pasado factura. Por otra parte, entró Bakis por Kodro y Rado por Insúa, que había jugado tocado en su tobillo. Y Tasende, que también dejó su lugar, en esta ocasión a Pomares. Demasiados reajustes, sobre todo en la parcela defensiva, ahora que ya era, claramente, zona sensible.
De algún modo esta agitación de puestos influyó en que el Racing pusiera todo el carbón en las turbinas, lo que aplastó al Zaragoza en su zona de retaguardia. Y para cerrar la libreta de las malas noticias, Soberón fue expulsado por una entrada rara a Ezkieta. Todo esto propició la llegada del 1-3, en un córner horriblemente defendido por los chicos del Ebro. Era la señal que estaba esperando El Sardinero para activar el volcán que había apagado el Zaragoza con sus tres goles. Se llegaba al minuto 90 y el árbitro determinó que había que jugar siete minutos añadidos.
Siete mundos sin horizonte que se hicieron inmensos cuando Manex Lozano, en el 93, lograba el 2-3. Todas las alarmas se encendieron con una luz roja de la intensidad de la lava que escupía el rival. El zaragocismo se temió lo peor y cuando Andrada despejó un peligroso chut de Vicente varios corazones salieron por la boca de la hinchada avispa. Afortunadamente, se llegó al minuto 99 y ahí acabó un partido que ojalá podamos recordar como el momento en que el Real Zaragoza retomó el camino definitivo a la salvación.
Ficha técnica
R Racing C Santander:
Jokin; Mantilla (Mario García, 80′), Castro (Manex, 46′), González, Salinas; Maguette (Suleiman, 46′), Puerta, Peio Canales (Damián, 65′); Sangalli, Iñigo Vicente, Andrés Martín (Fuentes, 80′).
Real Zaragoza:
Andrada; Gomes (J. Sebastián, 69′), Insua (Radovanović, 65′), Saidu, Tasende (Pomares, 77′); Raúl Guti, Keidi Bare (M. Soberón, 46′), Toni Moya, Francho; Cuenca, Kodro (S. Bakis, 65′).
Goles:
Kodro (M.3, 0-1). Kodro (M.21, 0-2). Kodro (M.54, 0-3). Puerta (M.82, 1-3), Manex (M.90, 2-3).
Árbitro:
Sr. Gorka Etayo. Amonestó a Mantilla, Sangalli y Puerta por parte local y a Kodro, Cuenca, M. Soberón (roja directa), Andrada y S. Bakis por parte visitante.
Puntuaciones
Andrada: 3. Un gesto temerario no oscurece su trabajo serio.
Álex Gómes: 4. Un monumento a la durez de un chico de 17 años.
Insúa: 4. Fuerte, decidido e inexpugnable.
Saidu: 4. Estuvo a todas y en todas, con potencia y entrega.
Tasende: 4. Está de dulce. Bien en defensa y magnífico en ataque.
Kaidi Bare: 3. Correcto en cada acción, importante en la gestión.
Guti: 4. Es un eje importante, tanto en la transmisión como en la coordinación.
Francho: 5. Impecable. Incansable, audaz. Fue el alma del equipo.
Toni Moya: 4. Discreto pero esencial.
Cuenca: 4. Trabajó lo indecible y desequilibró al rival.
Kodro. 5. Marcó un hat trick. El héroe del partido.
Soberón: 1. Falto de sitio y de ideas. Fue expulsado.
Juan Sebastián: 2. Sufrió a su par y no encontró salida de balón.
Radovanovic: 2. Oscuro y poco acertado en el corte.
Bakis: 2. Poco aportó, salvo lucha.
Pomares: S. C.
por arrúa 10 (Real Zaragoza, Aire Azul)
@japbello
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