Enero y frío intenso: cuando la mandíbula también sufre las bajas temperaturas
El mes de enero está marcado este año por temperaturas especialmente bajas, y sus efectos van más allá de resfriados o dolores articulares. Las bajas temperaturas provocan una mayor rigidez muscular, especialmente en la musculatura cervical, facial y mandibular. Este aumento de la tensión favorece el apretamiento dental involuntario, sobrecarga la ATM y puede intensificar síntomas como dolor mandibular, chasquidos, limitación de movimiento o cefaleas.