Estrategia fallida ante Trump
Luego de la extracción ilegal del sátrapa Nicolás Maduro por parte de las fuerzas militares de Estados Unidos, en Palacio Nacional entraron en una especie de pánico ante la eventual réplica del operativo para detener en territorio nacional a un capo de la droga, o peor aún, a algún miembro connotado de la 4T y, por ello, la presidenta Sheinbaum lleva días advirtiendo sobre el respeto a la soberanía, sin reparar en que los narcoterroristas mexicanos y su connivencia con funcionarios mexicanos han fortalecido el trasiego de drogas sintéticas a Estados Unidos, en particular de fentanilo, atentando con ello en contra de la seguridad interior de la Unión Americana.
Desde luego, no existe justificación alguna para que la Fuerza Delta despliegue algún operativo en el país, pero ante la belicosidad del presidente norteamericano y la proclividad de AMLO-Sheinbaum con los narcotiranos de la región, como el mismo Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel, pues el propio gobierno mexicano se ha puesto la espada de Damocles encima y no dude, estimado lector, que, aun violando todas las disposiciones internacionales en la materia, existen grandes probabilidades de que ocurra una acción militar estadounidense en México.
El flujo de petróleo mexicano a Cuba, no obstante la existencia del bloqueo comercial, no tiene antecedente alguno en nuestro país con el actual gobierno, quien ha superado la venta o “donación” del hidrocarburo a la isla, en comparación, incluso, con lo que mandaron López Obrador, Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, juntos.
De acuerdo con información de la empresa Kpler, especializada en comercio mundial, en el último año se han enviado 17 millones de barriles de petróleo mexicano a Cuba, cuyo monto de 1 mil 91 millones de dólares convirtió a Pemex en el proveedor más relevante del hidrocarburo, incluso más que Venezuela.
La dictadura cubana se sostiene gracias a Claudia Sheinbaum. Ese amasiato pernicioso entre la 4T y los enemigos de los gringos genera un ambiente muy hostil en la Casa Blanca en contra de la doctora que afecta de forma considerable la relación bilateral y toda la agenda que existe entre ambos gobiernos, tanto en temas de seguridad como comerciales y geopolíticos.
En lugar de corregir esa postura alineada al Foro de São Paulo, la mandataria mexicana insiste en mantener su proclividad izquierdista antigringa, sin considerar que ello afecta su gestión y, sin exagerar, a todos los mexicanos, porque todas las medidas que emprende Trump para castigar a su contraparte mexicana dañan la economía, la creación de empleos, la generación de impuestos y todos los indicadores macroeconómicos como el PIB.
La ideología y la sumisión ante Palenque comprometen la gestión de la primera mujer presidenta. Si el gobierno de AMLO fue un desastre económico y en materia de seguridad pública, entre otros tantos rubros, con el actual gobierno se vislumbra algo peor, no solo por la herencia maldita que le dejaron a la presidenta, sino porque ella insiste en respetar la cadena de mando que viene de Tabasco.
El asunto es muy sencillo: si se insiste en construir el segundo piso de la transformación sin romper el cordón umbilical que ata a la discípula con su mentor, pues el fracaso está a la vista, porque el presidente Trump no se detendrá en mantener alineado a fuerza al gobierno mexicano.
Decíamos en otra colaboración que, a regañadientes, México se ha doblado ante todas las peticiones de la Casa Blanca y ello de suyo revela un enturbiado sospechosismo sobre la información clasificada de El Chapo Guzmán y sus hijos, además de El Mayo Zambada, entregada a las agencias de inteligencia y de drogas; salpica incluso al propio AMLO y a uno de sus hijos.
Por desgracia para México, estamos sujetos a las posturas ideológicas de AMLO que tanto daño han provocado en los últimos siete años al país y, como van las cosas, continuará la debacle por otros cinco años más.
Mientras tanto, seremos testigos en los próximos días del llamado subrepticio desde Palacio Nacional a hacer realidad el himno mexicano para defender la soberanía, aunque en la cruda realidad ante un estornudo de Trump a su contraparte mexicana le dará una pulmonía.
Está en las manos de Claudia Sheinbaum el destino del país y de su propio legado; tan solo es cosa de armarse de valor y tener altura de miras para romper con el “Gran Tlatoani”, y dejar de encubrir las fechorías en que incurrieron tanto él mismo como algunos cercanos cuando ostentaron los mayores cargos políticos y de administración.