Mbappé: un cuarto de hora y una expulsión forzada
Kylian Mbappé viajó con prisas hasta Yeda después de la victoria del Real Madrid en la semifinal contra el Atlético, pero esperó pacientemente en el banquillo que llegara su turno de jugar en la final. Quedaban 15 minutos, y el descuento, cuando pisó el césped con la misión de empatar un partido que Raphinha acababa de desequilibrar otra vez para el Barcelona.
Fueron algo más de quince minutos los que estuvo sobre el campo, pero apenas fueron seis los que coincidió con Vinicius. El brasileño se marchó agotado y no pudo juntarse con el francés, al que Xabi Alonso no quiso arriesgar desde el comienzo.
«Justo iba a entrar Kylian antes del 3-2. Quedaban quince o veinte minutos y lo que queríamos con Kylian era desequilibrio, amenaza, enganchar con él entre líneas o al espacio y nos lo ha dado un poco más tarde, pena que ya íbamos por detrás en el marcador con los cambios, con energía nueva», explicaba Xabi Alonso en la conferencia de prensa posterior al partido. Las circunstancias del juego cuando entró Mbappé hicieron que tuviera más posibilidades de enganchar entre líneas que de correr al espacio.
No tuvo oportunidades de gol y tuvo que salirse del área para buscar sus opciones de tener contacto con la pelota. En una de esas jugadas pudo haber empatado el Real Madrid. Kylian vio que le doblaba Güler por la izquierda y le puso el balón, pero el centro del turco acabó en los pies de Carreras, que remató muy centrado, a las manos de Joan García.
En el poco tiempo que estuvo sobre el césped le dio tiempo a provocar una expulsión, la de Frenkie de Jong, que le golpeó con los tacos en la rodilla. Munuera no dudó, pero el Madrid sólo tuvo superioridad en el tiempo añadido.
Xabi Alonso tuvo que esperar para dar paso al francés porque su estado físico no le permitía mucho más. «Kylian tampoco estaba para empezar el partido con la intensidad que iba a tener. Era mejor usarlo para que tuviera un buen impacto y esa era la idea. Por eso lo hemos decidido así», explicaba. Mbappé se marchó con unos pocos minutos jugados, una jugada que podía haber terminado en gol y la medalla de subcampeón.