Los partidos groenlandeses se oponen a las ambiciones de Donald Trump: "No queremos ser estadounidenses"
Los cinco partidos groenlandeses con representación parlamentaria reafirmaron este viernes por la noche un mensaje conjunto y contundente sobre su identidad nacional: “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses”. La declaración llega después de que el presidente Donald Trump afirmara que Estados Unidos podría utilizar “la vía blanda” o “la vía difícil” para adquirir la isla, unas palabras que provocaron una reacción política inmediata en Nuuk, la capital del país.
En su comunicado, los líderes de los cinco partidos insistieron en que la soberanía de la isla no está en discusión. “El futuro de Groenlandia debe ser decidido por el pueblo groenlandés”, afirmaron. Los partidos subrayaron además que la isla no aceptará presiones externas ni interferencias en su proceso político: “Ningún otro país puede interferir. Debemos decidir el futuro de nuestro país nosotros mismos, sin presiones para tomar decisiones precipitadas”.
Trump defendió que Estados Unidos debe “tomar el control de Groenlandia” para garantizar su seguridad frente a Pekín y Moscú, afirmando: “No podemos permitir que Rusia ni China ocupen Groenlandia. Eso es lo que harán si no lo hacemos”. Tanto Nuuk como Copenhague rechazan este argumento, recordando que no existe evidencia de una presencia china significativa en la isla.
El ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, negó que Groenlandia esté “cubierta de inversión china” y defendió la gestión conjunta del territorio dentro del Reino de Dinamarca. “Estamos velando por el bienestar del reino”, afirmó. Dinamarca recuerda que Groenlandia goza de un amplio autogobierno, aunque sigue formando parte del Reino y de la OTAN, lo que complica cualquier escenario de adquisición territorial.
Un territorio estratégico: acuerdos militares desde 1951 y tensiones dentro de la OTAN
Desde 1951, un acuerdo de defensa tripartito entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia permite a las fuerzas armadas estadounidenses operar en la isla, incluida la base aérea de Thule, uno de los puntos más estratégicos del Ártico.
En una entrevista con The New York Times, Trump reconoció que podría verse obligado a elegir entre preservar la integridad de la OTAN o controlar el territorio danés, una afirmación que ha generado inquietud en Copenhague. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que un ataque estadounidense contra un miembro de la Alianza significaría “el fin de todo”, subrayando la gravedad de cualquier ruptura interna dentro de la OTAN.