Un hombre confiesa haber estrangulado a su mujer y el tribunal lo deja en libertad
Un hombre de 90 años, identificado como Charles Morrison, ha quedado en libertad tras admitir ante un tribunal escocés que estranguló a su esposa de 84 años durante un episodio de violencia doméstica en el dormitorio de su vivienda.
El caso, que ha generado indignación pública, se resolvió con una medida de supervisión social en lugar de una pena de prisión, pese a la gravedad de los hechos.
Morrison, considerado por la fiscalía como uno de los agresores domésticos de mayor edad en Escocia, reconoció haber ejercido maltrato físico y psicológico contra su esposa, Catherine, durante un periodo de 11 meses en su domicilio de Condorrat, cerca de Cumbernauld.
Entre los episodios admitidos figuran empujones, insultos, agresiones verbales y un ataque en el que el acusado la inmovilizó sobre la cama y le apretó el cuello, restringiendo su respiración.
El juez alega la avanzada edad del acusado y su falta de antecedentes para evitar la prisión
Aunque la acusación inicial señalaba que el comportamiento abusivo se había prolongado durante más de cinco años, desde 2019, Morrison finalmente se declaró culpable de un cargo reducido. El hombre compareció ante el Airdrie Sheriff Court como infractor primario, algo que el juez tuvo en cuenta a la hora de dictar sentencia.
La víctima, que sufre problemas de salud significativos, no habría podido declarar ante un jurado en caso de juicio, según explicó la fiscalía. Aun así, Catherine manifestó su apoyo a la imposición de una orden de alejamiento, que el tribunal consideró “especialmente sensible” dada la avanzada edad de ambos.
El sheriff Tony McGlennan decidió imponer a Morrison un año de supervisión por los servicios sociales, calificando los hechos como “un asunto serio”, pero señalando que la edad del acusado y su falta de antecedentes penales justificaban una alternativa a la prisión. “Si incumple esta orden, volverá a este tribunal y deberé reconsiderar la sentencia”, advirtió.
La resolución incluye la prohibición de contactar con su esposa por cualquier medio, incluyendo llamadas, mensajes o intermediarios. y la obligación de mantenerse alejado de la calle donde ella reside. Según la víctima, Morrison solía acudir a la zona “para vigilarla”.
El abogado defensor describió el caso como “triste”, subrayando que la pareja llevaba “toda una vida juntos”. Sin embargo, organizaciones de apoyo a víctimas de violencia doméstica han criticado la decisión judicial, alertando de que la edad del agresor “no puede ser un atenuante cuando existe riesgo para la víctima”.