Clásico servido por el primer título del año
Por cuarta vez consecutiva, y cuarta desde que el formato de competencia cambiara en el año 2020, Real Madrid y Barcelona se verán las caras en la final de la Supercopa de España, abriendo de manera oficial el almanaque de clásicos en este 2026 que apenas ha echado a andar. Un Clásico con sabor a revancha por ambos lados, pero sobre todo con realidades totalmente dispares.
El conjunto culé presenta una dinámica positiva que los acerca a la élite del fútbol europeo. Después de un inicio lento marcado por lesiones y jugadores que no tocaban el techo de su rendimiento, una caída contra el Chelsea lo cambió todo, y a partir de ese día una racha de hasta 8 victorias consecutivas, incluidas seis porterías a cero consecutivas, los colocas como gran favorito.
En semifinales le regalaron un baile inolvidable a un Athletic de Bilbao irreconocible, victoria que más que un golpe encima de la mesa fue una muestra de proyectos totalmente dispares y demostración de la capacidad blaugrana de arrasar cuando tiene en su poder a todos los efectivos posibles.
En la esquina blanca un Real Madrid entre algodones y dudas llega al domingo con la soga de su manager al cuello, obligado a un título que de serle esquivo puede significar el fin de la mini era Xabi Alonso. La baja de Kylian Mbappé para el cruce de semifinales fue la gota que desbordó la copa sobre un cuerpo médico deficiente, pues no se puede entender que más de la mitad del once de gala merengue haya pasado por la enfermería en algún momento de la temporada actual.
En la búsqueda del boleto a la final de la Supercopa se midieron a un Atlético de Madrid envuelto en un año de dudas. Y a pesar de un golazo de Fede Valverde en el mismo minuto dos, volvieron a aflorar las carencias de un plantel que llegó al minuto 90 pidiendo la hora. Rodrygo siguió su momento dulce con su quinto gol producido en los últimos cinco juegos, pero ni eso trajo la tranquilidad suficiente. El bombardeo colchonero fue aguantado por Thibaut Courtois, y así la xabineta llegará a su juicio final dentro de menos de 48 horas.
Viviremos así el primer clásico del nuevo año, este con un título en disputa que puede abrir el camino a un triplete nacional o camuflar una temporada para llorar. El Barca parte como favorito claro, pero en un partido puede pasar cualquier cosa, y más cuando el corazón blanco conserva el dolor de las apabullantes goleadas en los últimos doce meses. Mesa servida. Clásico de plato fuerte. Turno de degustación y ver a quien le apetece y a quien le hace una mala digestión