El hostelero Ricardo Gil lo tiene claro: "Si no encuentras camareros, es culpa tuya por ofrecer condiciones abusivas"
La queja recurrente en el sector de la hostelería sobre la imposibilidad de encontrar personal ha encontrado una respuesta contundente desde dentro del propio gremio, Ricardo Gil, hostelero y creador de contenido en la plataforma TikTok, ha desafiado la narrativa común con un mensaje directo: si un negocio no atrae trabajadores, el problema no está en la disponibilidad de la gente, sino en las condiciones indignas que se ofrecen.
En un vídeo que ha generado cientos de comentarios, Gil argumenta que la clave para retener talento reside en la dignidad laboral, no en la queja.
El empresario parte de una premisa clara para desmontar un lugar común. "La gente sí que quiere trabajar, por supuesto que quiere trabajar. Y todos necesitamos trabajar", afirma Gil, quien dirige su crítica hacia la propia gestión empresarial.
Según su experiencia, el verdadero obstáculo son "horarios abusivos, sueldos bajos que no nos permiten llegar a final de mes", su planteamiento invita a una autocrítica profunda en el sector: "Si hay muchas personas que vienen a buscar empleo y nadie se queda contigo, mírate el ombligo".
Un llamado a la dignidad frente a los datos fríos
La postura de Gil no es una opinión aislada, se sustenta en estadísticas oficiales, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes a 2024, la hostelería registró uno de los salarios medios más bajos de la economía española, situándose en 1.520,7 euros mensuales.
Esta cifra roza peligrosamente el Salario Mínimo Interprofesional (1.134 euros en 14 pagas), lo que evidencia la dificultad de muchos empleados para cubrir sus necesidades básicas y corrobora uno de los puntos centrales de la crítica del hostelero.
Frente a esta realidad, Gil propone un modelo basado en el respeto y la reciprocidad: "Lo que tienes que vender a tus empleados es dignidad, y no indignidad", sostiene. El empresario asegura que ofrecer condiciones justas genera lealtad y un equipo comprometido "que va a estar toda la santísima vida contigo, defendiéndote".
Su mensaje, aunque contundente, se presenta como una invitación a la evolución y al aprendizaje desde la autocrítica, admitiendo que a él mismo le costó tiempo implementar este cambio de perspectiva.
Aunque algunos empresarios replican con malas experiencias a pesar de ofrecer buenas condiciones, la reflexión de Gil apunta al fondo de un problema estructural: la sostenibilidad de un modelo que, siendo clave para el empleo en España, debe reconciliarse con la calidad del mismo para asegurar su propio futuro.