Del hype de la IA al flujo de caja. Por qué 2026 será el año en que la IA te cobre factura
Yo recuerdo cuando ir a Las Vegas, en enero era una peregrinación obligada.
Cada enero, Las Vegas se llenaba de nerds, CEOs con chamarra de cuero y periodistas buscando la novedad tecnológica que marcaría el año.
Pero también recuerdo algo incómodo.
En más de una edición, la capacidad de asombro se tenía que forzar.
Había que exprimir titulares donde los anuncios no daban.
Demasiados prototipos que jamás verían un anaquel.
Demasiadas tecnologías recicladas con nuevo nombre y poco contexto.
Una especie de “compendio de gadgets bonitos” que no tocaban nada estructural.
Este año no.
CES 2026 fue distinto.No por el show. Sino por el silencio posterior.
El que se hace cuando sabes lo que viste… no fue una moda, fue un punto de no retorno.
De la app al sistema nervioso
En esta ocasión, la inteligencia artificial dejó de presentarse como “función nueva” y se posicionó como infraestructura física.
Todo englobado en el concepto Physical AI.
Inteligencia Artificial en el lugar.
No como abstracción, sino como lanzamientos concretos.
Si nos vamos muy futuristas, ahí estaba LG CLOiD, un robot doméstico capaz de doblar ropa o vaciar un lavavajillas usando visión computacional y planeación física en tiempo real. No es un asistente por voz. Es IA con cuerpo.
También el SwitchBot Onero H1, diseñado para manipular objetos frágiles gracias a retroalimentación táctil y aprendizaje por refuerzo. Aquí la inteligencia no responde: actúa.
Y en manufactura, el regreso de Atlas, de Boston Dynamics, ya no como experimento viral, sino como robot humanoide con un andar cercano al humano, pensado para tareas industriales reales.
En movilidad, Afeela 1, de Sony Honda Mobility, dejó claro que el coche ya no es un vehículo: es un endpoint de IA con 45 sensores y potencia de cómputo dedicada a interpretar el entorno y redefinir la experiencia dentro del auto.
Y como cereza, el Jackery Solar Mars Bot, que busca luz solar de forma autónoma para recargarse mientras sigue a su dueño.
¿Una estación de energía con ruedas? No.
Un robot energético con agencia.
Esto fue el mensaje de fondo del CES 2026:
la IA ya no vive solo en la nube ni en una app.
Vive en máquinas que perciben, deciden y ejecutan en el mundo físico.
Physical AI + Edge AI = modelo operativo
Todo esto es posible por una razón técnica clave: Edge AI.
Procesadores como los Intel, AMD o Qualcomm, así como la nueva plataforma Rubin de NVIDIA permiten que modelos complejos corran directamente en laptops, robots, autos y wearables. No sólo en la nube. Si no directo tu computadora de la oficina (o de la planta).
Eso elimina la latencia, reduce la dependencia a la red y vuelve a la IA una capa estructural siempre encendida.
No es casualidad que muchas de estas demostraciones funcionaran sin conexión constante.
Ese fue el mensaje no verbal del CES.
Cuando combinas Physical AI + Edge AI, lo que obtienes no es una tendencia.Es un nuevo modelo operativo.
¿Y tu empresa sigue esperando el curso?
Te entiendo.
Muchas empresas siguen abordando la IA como una checklist: curso, licencia, actualización de equipos.
Pero el problema no es capacitar.
El problema es capacitar mal.
Lo que vimos en el CES 2026 deja claro que la pregunta ya no es si entrenas a tu gente, sino:
¿Qué tipo de capacitación necesita tu equipo cuando la IA vive dentro de las máquinas que usan todos los días?
¿Cada cuánto tiempo se actualiza ese conocimiento?
¿Y qué sistemas realmente podrá operar tu gente, y cuáles no?
La adopción real no pasa por enseñar a usar un chatbot.
Pasa por preparar a las personas para trabajar con sistemas inteligentes persistentes, que toman decisiones locales, sin pedir permiso a la nube.
Capacitar sin entender esa arquitectura es como entrenar pilotos sin enseñarles a leer los instrumentos.
La falsa dicotomía: nube o local
No se trata de elegir entre la nube o el procesamiento en el borde.Se trata de entender cuándo y por qué cada uno.
En banca y seguros, la IA local ya no es una fantasía.
Es la única forma viable de cumplir normativas, reducir riesgo y asegurar soberanía de datos.
En retail, los nuevos endpoints —esos gadgets inteligentes— personalizan sin depender de conectividad constante.
En manufactura, los robots con IA embebida ejecutan tareas físicas con lógica autónoma.
Sin rondas de aprobación.
Sin esperar señal.
El consejo no pedido de hoy
Si estás esperando “el momento adecuado” para implementar IA, ya se te pasó.
Y si crees que implementar es “capacitar, comprar y ya”… vas en camino a repetir el error.
La adopción real no se da con un curso ni con una licencia.
Se da con una reconfiguración estratégica.
Uno no mete IA.
Uno reformula su empresa para volverse inteligente.
Y en ese proceso, o participas…
o pagas la factura.