Cambio inesperado y profundo en el mapa geopolítico
El sábado pasado el mapa geopolítico se cimbró. En un abrir y cerrar de ojos, la intervención militar de EU en Venezuela para aprehender al dictador corrupto y criminal, Nicolás Maduro, puede comenzar a cambiar el equilibrio del mundo.
Como lo adelantamos en este espacio hace casi un mes, la captura del dictador señalado por miles de violaciones a los derechos humanos, era un hecho, y sus días estuvieron contados desde que Donald Trump lo puso en la mira, y así lo declaró en conferencia de prensa.
Al sanguinario sucesor de Hugo Chávez se le atribuyen 36 mil 800 casos de tortura, 18 mil 305 presos políticos, 10 mil ejecuciones extrajudiciales, 48 personas asesinadas durante protestas, 400 medios de comunicación censurados y clausurados y un precario salario mínimo mensual de apenas 3 dólares, según distintas fuentes.
Tras décadas de populismo, Venezuela tuvo una caída drástica en todos los indicadores económicos y sociales. La inflación, que alcanzó cifras astronómicas, se ha convertido en un símbolo del fracaso de las políticas económicas de este modelo. Según el Fondo Monetario Internacional, la inflación en Venezuela superó el 1,700,000% en 2018. Las políticas del régimen chavista, que comenzaron con la nacionalización de industrias claves y el control de precios, sólo empobrecieron a la población. Y Maduro, en poco menos de 13 años en el poder, con su pésima gestión producto de elecciones fraudulentas, profundizó la crisis en Venezuela hasta la miseria.
A esto se le suma el éxodo masivo de venezolanos, la mayor crisis migratoria en la historia reciente de América Latina. Según la ONU, más de 8 millones de venezolanos han abandonado su país desde 2014, un éxodo forzado que ha desbordado a países vecinos como Colombia, Perú y Brasil, y que se resiente incluso en EU, donde viven millones de migrantes provenientes de ese país.
Hay que destacar que el arresto de Maduro también pone en evidencia las profundas crisis políticas y humanitarias de los gobiernos populistas de izquierda en América Latina. Su detención es un paso hacia la rendición de cuentas, y es apenas la punta del iceberg de un problema mucho mayor, que son los efectos devastadores de los gobiernos de izquierda.
Es innegable que los gobiernos populistas han dejado una estela de desastres económicos, violaciones a derechos humanos y, sobre todo, una larga lista de promesas incumplidas, y todos muestran un patrón de conductas similares que, aunque con diferencias en la ejecución, comparten los mismos fundamentos ideológicos y los mismos resultados desastrosos, así como una corrupción sin límites.
En Nicaragua, por ejemplo, el régimen de Daniel Ortega tiene como sello la represión política, las violaciones a los derechos humanos y la acumulación de poder por parte de un solo grupo político. En Bolivia, el gobierno de Evo Morales también cayó en el populismo autoritario, y aunque logró avances en la reducción de la pobreza durante sus primeros mandatos, su intento de perpetuarse en el poder mediante un referéndum en 2016 —en el que la mayoría de los bolivianos votó en contra— y su eventual reelección en 2019, desató una crisis política.
En Argentina, los gobiernos kirchneristas, especialmente bajo Cristina Fernández de Kirchner, llevaron adelante políticas de subsidios masivos y controles de precios que, si bien aliviaron temporalmente a la población, generaron una crisis fiscal y una alta inflación que afectó a todos los sectores. La gestión de Alberto Fernández tuvo un camino similar con una inflación superior al 50% en 2022 y un crecimiento de la pobreza que afectó al 43% de la población, según datos del INDEC. Y ni hablar de la corrupción.
El discurso de los líderes de izquierda latinoamericanos se ha centrado en la idea de un “socialismo del siglo XXI”, que promete justicia social y equidad para las mayorías. Sin embargo, los resultados de estos gobiernos muestran que la promesa no solo ha sido incumplida, sino que ha desencadenado un retroceso en las condiciones de vida de millones de personas.
Por lo pronto Cuba y Nicaragua deben estar atentos a lo que pudiera venir por parte del gobierno de Donald Trump, lo que abonaría a esta importantísima transformación política y social en el continente americano y la única isla comunista que sobrevive en el planeta.
Sotto Voce
La tendencia a la baja en homicidios en Guerrero es resultado de la estrategia de seguridad nacional implementada por la gobernadora Evelyn Salgado. La entidad se ubica en el lugar 13 en homicidios durante diciembre. Con estos resultados, Guerrero sale del top 10 nacional de estos delitos.