Este bar de Burgos resiste el paso del tiempo con una receta secreta
Un bar de otra época que sigue vivo en 2026
Fundado hace casi cien años, el Bar Ultramarinos Hilario es un ejemplo de cómo la tradición puede sobrevivir al olvido. Enclavado en Agüera de Montija, al norte de Burgos, este local combina hostelería y ultramarinos en un mismo espacio, como se hacía antaño. Lo regentan hoy Sita González y su hija Belén Calleja, tercera y cuarta generación de una saga familiar ligada al pueblo desde 1929.
El bar conserva su estética original: mobiliario antiguo, botellas de otra época y estanterías repletas de productos básicos. A primera vista parece detenido en el tiempo, pero su actividad diaria lo convierte en un punto de encuentro dinámico y necesario para los pocos vecinos que aún resisten en la zona.
Un café único en la comarca
El mayor reclamo del local es un café de puchero elaborado de forma artesanal. Se prepara con una manga de tela, sin máquinas, siguiendo una receta secreta que ha pasado de generación en generación. El resultado: un café intenso, con cuerpo, que cuesta tan solo 1,20 € y que ha hecho célebre al bar entre transportistas, cazadores y visitantes.
Una receta que no se encuentra en cafeterías modernas
Quienes prueban este café lo describen como una experiencia que va más allá del sabor. Es un ritual, una conexión con la forma en que se hacían las cosas antes, cuando el tiempo no apremiaba y los sabores eran más puros. Esta particularidad ha convertido al establecimiento en destino habitual de nostálgicos, curiosos y amantes de lo auténtico.
Algo más que un bar: tienda y punto de encuentro
Además del café, el Ultramarinos Hilario ofrece platos sencillos y contundentes como huevos fritos, chorizo, morcilla o panceta. Pero también vende productos de alimentación, droguería y artículos básicos. Esta doble función —bar y tienda— lo convierte en un servicio esencial para un pueblo que apenas cuenta con recursos.
Resistencia ante la España vaciada
Mientras muchos pueblos pierden sus bares, este local se mantiene activo. Es más que un negocio: es un símbolo de identidad para quienes habitan o transitan por esta parte del norte de Burgos. Su continuidad demuestra que la tradición puede ser rentable si se respeta su esencia.
Cuatro generaciones detrás de la barra
La historia de este bar está marcada por la continuidad familiar. Lo que comenzó con el bisabuelo Hilario en 1929 sigue hoy gracias a la dedicación de sus descendientes. La clave está en no haber alterado el modelo de negocio original: atención cercana, cocina sencilla, productos básicos y un café que es patrimonio inmaterial del lugar.
El futuro, ligado a la tradición
En plena era digital, el Bar Ultramarinos Hilario representa un modelo de resistencia cultural. Su permanencia demuestra que aún hay espacio para negocios rurales que ofrezcan algo genuino. Lejos del ruido y las modas, este bar de pueblo sigue sirviendo café con la misma receta que hace 95 años, sin prisas, sin máquinas y sin perder ni un solo cliente fiel.
En un país donde muchos pueblos se vacían, este rincón de Burgos demuestra que con identidad, oficio y sabor, aún se puede sobrevivir. Radio Nervión lo ha documentado como un caso único de resistencia rural.