José Elías, empresario: "No tengo nada en contra de los sindicatos, pero sí con los vagos que se esconden en ellos"
Los sindicatos siguen siendo actores clave en el panorama laboral español, con un peso que se refleja en sus cifras de afiliación y en su capacidad de influencia. Por un lado, Comisiones Obreras cerró 2024 con 1.088.772 personas afiliadas, consolidándose como la organización sindical con mayor base social del país, a la espera de los datos de 2025 que se conocerán en los próximos meses. Por su parte, la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores mantiene una presencia muy relevante al contar con 983.521 afiliados, según los datos difundidos por la propia organización. Estas cifras evidencian que los sindicatos continúan siendo un referente para una parte significativa de la clase trabajadora.
La función de UGT y CCOO va más allá de la afiliación y se centra en la defensa y mejora de las condiciones laborales mediante la negociación colectiva y el diálogo social. Ambas organizaciones actúan como nexo negociador entre los trabajadores y las instituciones públicas y empresariales, participando activamente en la elaboración de convenios que regulan salarios, jornadas y derechos sociales. En este ámbito, UGT destaca por negociar cada año alrededor de 4.500 convenios, un volumen que da cuenta de su capacidad organizativa y de su implantación en múltiples sectores productivos.
Dentro de las empresas, la labor sindical se concreta en la representación directa de los trabajadores y en la vigilancia del cumplimiento de la normativa laboral. Los delegados sindicales actúan como primera línea de defensa ante despidos, sanciones o incumplimientos, y canalizan las demandas colectivas hacia la dirección. No obstante, estas organizaciones también arrastran un problema recurrente en su percepción social, ya que en algunos casos se las concibe como refugio de empleados que buscan mantener su puesto de trabajo aportando lo mínimo.
José Elías critica a los sindicalistas menos eficientes
José Elías, empresario multimillonario conocido por ser propietario de empresas como Audax Renovables o La Sirena, expuso en la red social X sus principales pareceres sobre la ineficiencia de ciertos sindicatos y el trabajo de sus miembros. "No tengo nada en contra de los sindicatos, pero sí en contra de los vagos que se esconden en ellos", comienza explicando el emprendedor en su publicación. De esta manera, el multipropietario evidencia el problema que existe con ciertas agrupaciones que no cumplen la función que a priori deberían ejercer y crean una estructura en la que se escudan los empleados menos productivos.
"Tengo mucha experiencia con sindicatos en muchas de mis empresas, creo que los sindicatos son una figura necesaria. Hacen una labor muy buena de cara al empresario y al empleado, son imprescindibles", aclara. Es por eso que no se opone de manera directa a estas organizaciones, incidiendo en el papel crucial para la defensa de los derechos laborales de todos los trabajadores. "El problema son las personas que se camuflan tras los sindicatos. Hay, principalmente, dos perfiles: los sindicalistas de vocación, buenos trabajadores, y los vagos camuflados", declara Elías.
Por ende, esta diferenciación conecta con lo esclarecido anteriormente, pues parecen posturas casi opuesto en tanto que el empleado modélico hace el trabajo que no desarrolla el otro. "Los sindicalistas de vocación entienden que la empresa sin el trabajador no tiene sentido y que al revés tampoco. Son muy buenos trabajadores y una figura es necesaria porque balancean el poder", confirma el empresario en base a su experiencia. Por ello, para él todos los integrantes sindicales deberían cumplir con esta figura para un mejor funcionamiento de los mismos.
El gran problema de los sindicatos en las empresas
Elías narra el procedimiento a través del cual los trabajadores deciden entrar en un sindicato para escudarse en ellos ante la posibilidad de que los despidan por su labor ineficiente. "El problema es cuando un tío se mete a sindicalistas porque es un vago y quiere que no lo echen. Ese tío es sindicalista por protección. Esa es la figura que pervierte a los sindicatos", explica. Es así como esta postura se propaga "contaminando" el proceso de quienes sí ejercen su función de manera correcta."Yo, como empresario, no tengo nada en contra de los sindicatos, tengo algo contra los vagos que pervierten su función. Y los sindicatos, por desgracia, están llenos de ellos", concluye.