Reino Unido enciende las alarmas: Rusia podría paralizar el país cortando solo 60 cables submarinos
Un nuevo informe de seguridad ha encendido las alarmas en el Reino Unido al advertir que Rusia podría paralizar el país si lograra cortar alrededor de 60 cables submarinos, responsables de transportar el 99% del tráfico de datos que conecta a Gran Bretaña con el resto del mundo.
La advertencia llega en un momento de creciente tensión internacional y de preocupación por la actividad de la llamada “flota en la sombra” rusa, compuesta por buques que operan discretamente para evitar sanciones.
Según el análisis elaborado por el profesor James Bergeron y Charlotte Kleberg, del Consejo de Geoestrategia, el Reino Unido depende de 45 cables internacionales por los que circulan cada día 1,15 billones de libras en transacciones financieras.
Estos enlaces sostienen la comunicación entre Wall Street, la City de Londres y los principales centros financieros europeos y norteamericanos. Su interrupción, advierten, sería “similar a un gran ataque militar” y podría sumir al país en un caos económico y social.
Un ataque coordinado contra los cables de datos tendría un impacto comparable a un gran golpe militar
Los expertos subrayan que los daños accidentales por tormentas o anclas son poco probables, pero un ataque coordinado contra varios cables clave sí podría tener consecuencias devastadoras. Los cables submarinos son difíciles de vigilar y proteger, lo que los convierte en un objetivo atractivo para operaciones encubiertas.
En el contexto de la guerra en Ucrania, Rusia podría recurrir a tácticas de “zona gris”, actuando por debajo del umbral de un conflicto abierto para presionar a los países de la OTAN.
La preocupación se ha intensificado tras varios incidentes recientes. En diciembre, el secretario de Defensa británico, John Healey, denunció que un buque espía ruso había utilizado láseres para disuadir a pilotos de la RAF que seguían su actividad cerca de aguas británicas. Era la segunda vez ese año que el navío Yantar, vinculado a operaciones de sabotaje submarino, entraba en la zona.
El informe también alerta de que una interrupción masiva afectaría a sectores críticos: el NHS perdería acceso a sistemas esenciales, el transporte aéreo y marítimo quedaría comprometido, los pagos salariales no llegarían a tiempo y los supermercados podrían sufrir desabastecimiento. “Cualquier perturbación generalizada podría amenazar la seguridad nacional”, concluye.
El exsecretario de Defensa Ben Wallace advirtió que todos los países dependientes de infraestructuras submarinas son vulnerables y que el Reino Unido debe invertir más en protección. Mientras tanto, el jefe de la Marina Real, Sir Gwyn Jenkins, alertó de que Rusia está reforzando su unidad de sabotaje de aguas profundas, capaz de realizar “acciones físicas” contra infraestructuras críticas.
El Gobierno británico reconoce el riesgo, pero persisten dudas sobre el ritmo de inversión en defensa, especialmente después de que el primer ministro evitara concretar cuándo se alcanzará el objetivo del 3% del PIB destinado al sector.