Venezolanos continúan exigiendo liberación de Maduro y Cilia
CARACAS, enero 7.— Miles de comuneros tomaron las calles este miércoles en la capital para exigir la liberación del secuestrado presidente Nicolás Maduro y de su compañera, Cilia Flores.
Frente a las dificultades, el pueblo organizado demuestra que no se rinde y avanza unido, aseguraron líderes de las comunas, que constituyen la base del sistema del poder popular venezolano.
Las manifestaciones suceden a las escenificadas luego de los bombardeos estadounidenses de la madrugada del sábado 3 de enero, el asalto de la residencia presidencial y el secuestro del Jefe de Estado y la diputada Cilia Flores, una acción de la que empiezan a conocerse los saldos fatales entre la población civil y en la infraestructura venezolana.
Entre otros daños, se supo que cinco centros de investigación del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) fueron destruidos, según denunció la ministra para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez, quien calificó los ataques de criminales y multidimensionales, dijo Telesur.
En la propia jornada, un comunicado de Petróleos de Venezuela (PDVSA) reseñado por Telesur informó la existencia de negociaciones para la venta de crudo a Estados Unidos.
En un breve texto, la empresa señaló que la venta «de volúmenes de petróleo» se dan «en el marco de las relaciones comerciales que existen entre ambos países» y «bajo esquemas similares a los vigentes con empresas internacionales, como Chevron».
El comunicado añadió que la negociación se basa en «una transacción estrictamente comercial, con criterios de legalidad, transparencia y beneficio para ambas partes».
El mensaje de PDVSA llega luego del anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, quien anticipó una compra de entre «30 000 y 50 000 millones» de barriles de petróleo de Venezuela para luego venderlo a «precio de mercado».
Esta compra se da en paralelo al bloqueo comercial y militar sostenido por Estados Unidos contra las exportaciones hidrocarburíferas venezolanas, apuntó Telesur.
Antes de ser secuestrado por órdenes de Donald Trump, el presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, señaló que Venezuela estaba «lista» para inversiones estadounidenses como con Chevron, «cuando quieran, donde quieran y como quieran».
Han sido las propias medidas punitivas que Washington soslaya ahora, las que impidieron hacerlo hasta hoy y que depredaron la industria petrolera venezolana y su economía.
Washington sigue poniendo en práctica las medidas punitivas dictadas arbitrariamente y sin derecho contra Venezuela, con el consiguiente impacto sobre terceras naciones.
En la propia jornada, la Cancillería china se había pronunciado contra el intento estadounidense de limitar la cooperación de Venezuela con terceros países, y recordó que «Venezuela es un Estado soberano que ejerce continuamente plena soberanía sobre sus recursos naturales y la actividad económica en su conjunto».
El Ministerio chino del Exterior denunció que tales acciones de Washington atentan contra los legítimos intereses del pueblo venezolano y contravienen normas básicas de las relaciones internacionales.
Medios estadounidenses citados por Russia Today dijeron que la Casa Blanca había exigido a Venezuela que renunciara a sus acuerdos de cooperación con países como China, Rusia, Irán y Cuba, como condición para que Caracas extraiga y comercialice su petróleo, y que priorice a las empresas estadounidenses en la producción y venta del crudo.
Luego del secuestro de dos barcos que dijeron transportaban crudo venezolano al aducir que se trataba de petróleo «sancionado» y que ese recurso era «de EE. UU.», según Donald Trump, se conoció este miércoles un nuevo asalto.
Se trata del M/V Bella 1, que hace más de una semana era perseguido por fuerzas estadounidenses, había logrado huir hacia el Atlántico, y acaba de ser abordado y detenido por
efectivos militares estadounidenses, según confirmó el propio Comando Europeo de las Fuerzas Armadas de EE. UU., reportó Russia Today, bajo el mismo inválido argumento de que el buque violaba las sanciones de Washington.
El petrolero fue detenido en aguas del Atlántico Norte. Sin embargo, Moscú asegura que no transportaba carga.
Al conocer la incautación de un petrolero de bandera rusa, la Cancillería exigió desde Moscú a la parte estadounidense que garantice un trato humano a los tripulantes.
«Teniendo en cuenta la información recibida sobre la presencia de ciudadanos rusos entre la tripulación, exigimos que la parte estadounidense les garantice un trato humano y digno, respete estrictamente sus derechos e intereses y no obstaculice su rápido regreso a su patria», declaró el Ministerio ruso del Exterior, y añadió que estaba siguiendo de cerca los informes sobre la situación.
Según RT, la empresa rusa Burevest Marin había denunciado el martes el intento de Washington de interceptar el tanquero ruso Marinera en el Atlántico Norte en medio de una tormenta.
«Nuestro buque civil, que no lleva carga a bordo y navega en lastre, está siendo perseguido desde hace tiempo por la Guardia Costera de EE. UU.», comunicó la compañía, agregando que, a pesar de los «repetidos intentos del capitán por comunicar la identidad y el carácter civil del buque con bandera rusa, la persecución continúa con la vigilancia aérea coordinada de aviones de reconocimiento P-8A Poseidon de la Armada estadounidense».
Luego se confirmaría la detención de la nave, identificada en los registros estadounidenses como M/V Bella 1.
Al comentar los sucesos, el secretario de Guerra de EE. UU., Pete Hegseth, declaró que «el bloqueo del petróleo venezolano sancionado e ilícito sigue en pleno vigor en cualquier parte del mundo».
Previamente, la Cancillería rusa había denunciado la creciente y desproporcionada atención de la Armada de EE. UU. hacia su petrolero Marinera en aguas internacionales, y a unos 4 000 km de las costas estadounidenses.
«Esperamos que los países occidentales, que declaran su compromiso con la libertad de navegación en alta mar, comiencen a centrarse en sí mismos al implementar este principio», subrayó la cartera.
Entretanto, este miércoles, por primera vez, todos los representantes y senadores de Estados Unidos conocieron en una sesión informativa con funcionarios de la administración Trump sobre el plan de la Casa Blanca para Venezuela, recibieron detalles del ataque y las intenciones del presidente Donald Trump de cara al futuro en el país sudamericano, dijo commondreams.org. El secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Guerra, Pete Hegseth; la fiscal general, Pam Bondi; el director de la CIA, John Ratcliffe; y el presidente del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, fueron los expositores.
El senador Chris Murphy (demócrata por Connecticut), en un video posterior publicado en redes soiales, calificó el plan de «descabellado», y afirmó que la propuesta equivale a «robar el petróleo venezolano a punta de pistola durante un período indefinido, como herramienta para microgestionar el país». Según Common Dreams, Murphy en un video en las redes sociales, se dirigió directamente a los votantes estadounidenses sobre cómo el plan de Trump representa no solo «corrupción» que beneficiará a la «industria energética y a los amigos de Wall Street» del presidente.
A su vez, la senadora Elizabeth Warren (demócrata por Massachusetts) dejó en claro que el Congreso debe realizar audiencias públicas sobre las operaciones de la administración Trump en Venezuela, y agregó que las compañías petroleras —sobre las que Trump dijo abiertamente el domingo que estaban informadas del ataque militar y la captura de Maduro antes de que ocurrieran— «parecen saber más sobre el plan secreto de Trump para “gobernar” Venezuela que el pueblo estadounidense».