García-Margallo: «El mundo se lo reparten entre los tres grandes depredadores: EE UU, Rusia y China»
Anda José Manuel García-Margallo tratando de terminar un libro sobre geoestrategia que, cada día que pasa, parece necesitar un capítulo nuevo. El ritmo alocado que Trump le ha impuesto al mundo en estos últimos meses pide a gritos análisis sosegado y visión a largo plazo, dos condiciones que no le son ajenas. Ministro de Asuntos Exteriores entre 2011 y 2016, también se ha fajado en la UE durante más de 20 años como eurodiputado. Hablamos con él sobre este fin de ciclo y sobre lo que nos espera a los europeos. Un panorama nada esperanzador.
Ha dicho usted que la acción de EE UU ha enterrado definitivamente el mundo de ayer.
Es un síntoma más de que el orden internacional sujeto a normas, que hacía del principio de integridad territorial y del respeto a la soberanía de los otros Estados un valor básico, ha volado por los aires. Pero lo hizo hace ya mucho tiempo. Quizá el momento más significativo fue en 2014, cuando Putin decide anexionarse Crimea y activar el Donbás. Yo creo que ahí se produce una reacción muy tibia por parte de la comunidad internacional y Putin cree que puede volver a hacerlo sin que pase nada.
¿Cómo contribuyó Putin a cambiar todo el paradigma?
El asunto crucial es que Putin habla por primera vez de «Estados civilizacionales», que son aquellos cuyo poder no se para en las fronteras, sino que se extiende a lo que llaman su «zona de influencia». Él se refiere a los tres grandes depredadores: EE UU, Rusia y China. No están sujetos a reglas y eso les permite influir fuera de sus fronteras porque se creen en su derecho. Es la resurrección imperial.
En eso va de la mano de Trump.
El presidente de EE UU ya había asumido ese concepto hacía muchísimo tiempo. Ya en el primer mandato habló de Groenlandia, Canadá, Panamá… El problema estriba en que el mundo se concibe como un reparto entre ellos tres. Y fíjate: cuando hablan de Ucrania, Trump se dirige a Putin y, solo de vez en cuando, se lo cuentan a Zelenski. A los europeos nos llaman por teléfono para decirnos directamente lo que tenemos que hacer. La Unión Europea ni está ni se la espera en esta nueva concepción mundo. En Venezuela se ha roto el orden internacional sujeto a reglas. No es tolerable que un país extranjero entre en otro país a extraer a un mandatario.
Por mucho que no haya sido elegido democráticamente, ¿no?
La izquierda está diciendo que Maduro, como jefe de Estado, tiene la inviolabilidad que la Convención de Viena del 61 reconoce a los jefes de Estado. El problema es que Maduro no lo es. No goza de legitimidad ni de origen ni de ejercicio. De origen, porque se robó las elecciones, y aquí no hubo la reacción lógica por parte del resto del mundo. Y tampoco legitimidad de ejercicio; para que un gobernante lo sea tiene que gobernar en función de los beneficios de la nación y de la ciudadanía.
Menudas contorsiones están haciendo todos los partidos políticos en España. ¿Es tan difícil hablar de Venezuela?
No es tan difícil. Yo creo que en derecho, y sobre todo en derecho internacional, las normas son muy claras y, por lo tanto, no admiten distintas interpretaciones. Si la pregunta es: ¿Trump ha violado el derecho internacional al hacer una operación de extracción? La respuesta es sí. Segundo: ¿es una buena noticia para el mundo que este señor ya no esté? La respuesta es que también.
¿Le ha sorprendido que no hayan contado con Corina Machado?
Parece que todos los informes de la CIA decían que era extraordinariamente peligroso un reconocimiento inmediato de Edmundo González, que es el presidente electo, para que pilotara la transición. Podría haber un conflicto civil, un conflicto incluso militar, y entonces EE UU tendría que intervenir en tierra, que es exactamente lo que no querían: botas sobre el terreno. Lo que han hecho es poner a esta señora al frente con instrucciones muy claras y con un periodo de un mandato temporal de nueve meses que irán renovando.
¿La reinstauración de la democracia es parte del plan de Trump para Venezuela?
Si a Trump le preocupan la democracia y la libertad lo que tiene que hacer esta señora es garantizar el orden público, liberar a los presos, permitir la entrada en Venezuela de los exiliados por razones políticas y, sobre todo, limpiar las instituciones. En estos momentos, en contra de lo que están diciendo algunos, unas elecciones serían una catástrofe. Yo fui constituyente y si nosotros hubiésemos convocado elecciones en el 75, el juego hubiese sido entre la democracia cristiana, amparada por los italianos, y el partido comunista.
Salvando las distancias, las elecciones se retrasan en Siria por el mismo motivo.
Es que primero hay que limpiar las instituciones porque el poder lo tienen todo ellos. Tú no puedes tener un Tribunal Electoral, un Tribunal Supremo, todo esto en manos del régimen, porque las elecciones serían trucadas. Como decía Julián Marías, el gran éxito de la transición fue primero liberalizar y luego democratizar. Es que los americanos las entradas las han hecho muy bien siempre porque son muy poderosos y las han ganado, pero la salida no han sabido nunca cómo hacerla.
¿Y qué hará Europa? No podemos estar más fuera de juego.
Ese es el gran problema. Como no se dé el gran salto a la unión política... Los datos son muy graves: de las ocho grandes economías del mundo, solo hay tres europeas contando el Reino Unido. Dentro de 20 años habrá dos y dentro de 30 habrá una. ¿Qué quiere decir eso? Que en Europa hay países que son pequeños y países que todavía no lo son.
¿Cómo está manejando el presidente Sánchez este contexto endiablado?
Con una falta total de lógica interna. Dice que se ha acabado la edad de la inocencia, que ya no tenemos la energía barata de Rusia, ni un mercado que lo absorba todo, ni el paraguas americano... De eso se deduce que lo que hay que hacer es aumentar el músculo militar, ¿no? Pues en vez de eso, responde que ellos ya dijeron en Gales que llegaban a un 2% del PIB en gasto en Defensa. Como si las circunstancias no hubieran cambiado.