El sondeo del Papa: «Estoy para escuchar»
León XIV ha comenzado a tomar el pulso a los cardenales que le eligieron Papa hace justo ahora ocho meses, como punto de partida para que su Pontificado coja velocidad de crucero después de un tiempo de tanteo. Ésta podría ser una de las razones que le llevó a convocar su primer consistorio extraordinario que arrancó a las tres y media de la tarde en el Aula Nueva del Sínodo y que se alargará durante toda la jornada de mañana.
«Estoy aquí para escuchar», comentó el Papa que, de esta manera, parecía reivindicar la dinámica sinodal promovida por Francisco como método de trabajo. O lo que es lo mismo: gobernar en equipo. Así, los cardenales se han distribuido en 21 grupos de debate, pero solo nueve de ellos podrán exponer sus conclusiones. Son aquellos que están al frente de diócesis, como los españoles José Cobo y Juan José Omella en Madrid y Barcelona, frente a los curiales. León XIV justificó esta decisión porque considera que le resulta «más fácil pedir consejo» a quienes viven en Roma.
Además, dio a entender a sus interlocutores que este consistorio será el primero de muchos: «Esta jornada y media que pasaremos juntos será una prefiguración de nuestro camino futuro». «No debemos llegar a un texto, sino mantener una conversación que me ayude en mi servicio a la misión de toda la Iglesia», comentó sobre este particular parlamento.
De la misma manera, estableció una regla de juego: «La unidad atrae, la división dispersa». No se trata de un detalle menor, teniendo en cuenta los vientos de cisma que se han aireado en estos últimos años por parte de algunos grupos ultraconservadores. Con esta premisa, pidió a quienes le eligieron que urge «crecer en nuestra comunión para ofrecer un modelo de colegialidad». A la par, admitió que «somos un grupo muy variado, enriquecido por múltiples procedencias, culturas, tradiciones eclesiales y sociales, trayectorias formativas y académicas, experiencias pastorales y, naturalmente, caracteres y rasgos personales». «Estamos llamados, ante todo, a conocernos y a dialogar para poder trabajar juntos al servicio de la Iglesia», compartió.
Desde el Aula Nueva del Sínodo, León XIV echó mano de «Lumen gentium», la constitución dogmática del Concilio Vaticano II frente a esas tendencias nostálgicas, para defender «la misión evangelizadora como irradiación de la energía inagotable que emana del acontecimiento central de la historia de la salvación».
El Papa norteamericano elogió el empeño de Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco por conformar «una Iglesia verdaderamente misionera» que tenga como vector al mandamiento del amor. «No es la Iglesia la que atrae, sino Cristo», explicitó.
En su alocución, el Pontífice recordó los cuatro temas a tratar en esta cumbre tiene como eje analizar en qué estado se encuentran algunas de las principales reformas promovidas por el Papa Francisco. En el orden del día se incluye un análisis de la vigencia de la exhortación programática de Jorge Mario Bergoglio «Evangelii gaudium», que planteaba la necesidad de materializar una Iglesia en salida, pobre y para los pobres. De la misma manera, se busca ahondar en cómo se está aterrizando una de las palabras que ha acompañado la última etapa del Papa argentino: la sinodalidad. O lo que es lo mismo: una mayor colegialidad eclesial que aumente la participación de los católicos de a pie, de las mujeres, de las religiosas… También se pretende evaluar «Praedicate evangelium», la constitución apostólica que reorganizó la Curia vaticana. Con estas cuestiones como punto de partida, León XIV espera sondear a los cardenales sobre la liturgia y la tendencia creciente a recuperar la misa tridentina por parte de algunos grupos tradicionalistas.
El cardenal decano, Giovanni Battista Re, fue el encargado de abrir el encuentro con un saludo de bienvenida. Sin embargo, el protagonismo del arranque del consistorio recayó en el cardenal dominico Timothy Radcliffe. El purpurado británico de 80 años recibió el encargo del actual Papa para pronunciar la meditación inicial para orientar a sus compañeros de bancada. Se trata de una designación más que significativa. Considerado uno de los purpurados más progresistas elegido por Francisco, este mismo martes hizo gala de su mirada abierta en una entrevista a «The Telegraph» en la que se muestra a favor de «avanzar rápidamente en la ordenación de mujeres al diaconado».