El único lugar de Estados Unidos en el que Trump no puede entrar sin invitación
En pleno territorio estadounidense existe un enclave al que ni siquiera un expresidente como Donald Trump puede acceder sin una invitación expresa. Se trata de Bohemian Grove, un exclusivo retiro privado ubicado en el norte de California que, desde hace más de un siglo, ha sido escenario de reuniones reservadas entre algunas de las figuras más influyentes del mundo político, empresarial y cultural.
Un club privado envuelto en secretismo
Bohemian Grove pertenece al Bohemian Club, una organización privada fundada en 1872 en San Francisco. Cada verano, durante aproximadamente dos semanas, sus miembros se reúnen en este bosque de secuoyas para participar en actividades recreativas, charlas informales y rituales simbólicos, lejos del escrutinio público y de los medios de comunicación. El acceso está estrictamente limitado a socios e invitados, lo que convierte al lugar en uno de los espacios más herméticos del país.
Presidentes, poder y ausencia de Trump
A lo largo de su historia, el club ha contado entre sus miembros a presidentes de Estados Unidos, altos cargos del Gobierno, magnates de la industria y líderes de opinión. Figuras como Richard Nixon, Ronald Reagan y ambos presidentes Bush asistieron en su momento, lo que ha alimentado teorías sobre la influencia real de estas reuniones en decisiones políticas clave. Sin embargo, la organización insiste en que se trata de encuentros sociales sin carácter oficial. En el caso de Donald Trump, su ausencia no responde a una prohibición formal, sino a la falta de invitación: Bohemian Grove no admite solicitudes abiertas y mantiene criterios internos para seleccionar a sus miembros.
El hermetismo que rodea a Bohemian Grove ha generado polémica durante décadas. Críticos denuncian la opacidad de un espacio en el que personas con enorme influencia se reúnen en privado, mientras que defensores argumentan que se trata simplemente de un club exclusivo que ejerce su derecho a la privacidad. Así, en un país donde el poder presidencial suele abrir casi todas las puertas, Bohemian Grove permanece como una excepción.