Trump ordena a Venezuela expulsar a los agentes de China, Rusia, Irán y Cuba que operan en Caracas
Estados Unidos ha intensificado su presión sobre el gobierno interino de Venezuela, encabezado por Delcy Rodríguez, para que expulse a asesores oficiales y personal de seguridad vinculados a Cuba, Rusia, China e Irán, según confirmaron funcionarios estadounidenses al New York Times. Este paso implicaría un cambio radical en las alianzas estratégicas y de seguridad del país sudamericano. Washington sostiene que estos países han mantenido una presencia profunda en Venezuela a través de personal de inteligencia, militar y económico, y busca que el nuevo gobierno de Rodríguez termine con esas relaciones antes de permitir la reapertura o expansión de las exportaciones petroleras hacia Estados Unidos.
Al parecer, estas demandas fueron realizadas por el secretario de Estado, Marco Rubio, durante una reunión clasificada con líderes del Congreso. Washington permitiría la permanencia de algunos diplomáticos, pero exige la salida de espías y personal militar extranjero como condición para estabilizar la relación bilateral.
La presión se produce tras la captura del expresidente Nicolás Maduro, quien confiaba en la protección cubana por considerarla más leal que sectores de las fuerzas armadas venezolanas. Minutos después de su captura y traslado a un buque de guerra estadounidense, Rubio contactó directamente a Rodríguez para iniciar conversaciones. La Administración Trump ha reconocido a Rodríguez como su interlocutora principal, dejando al margen a la oposición venezolana y sin comprometerse, por ahora, con un calendario de elecciones o una transición democrática.
En paralelo, el presidente Donald Trump anunció que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo sancionado a Estados Unidos. "Me complace anunciar que las autoridades provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad, sancionado, a Estados Unidos", ha señalado en su plataforma Truth Social. El inquilino de la Casa Blanca ha indicado que este crudo "se venderá a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente de Estados Unidos, para garantizar que se utilice en beneficio de los pueblos de Venezuela y Estados Unidos".
Además, ha señalado que ha solicitado al secretario de Energía, Chris Wright, que "ejecute este plan de inmediato". El petróleo, ha agregado, "se transportará en buques de almacenamiento y se llevará directamente a los muelles de descarga de Estados Unidos". Wright, por su parte, se ha limitado a responder en su cuenta de la red social X que Trump "tiene toda (su) atención en este asunto".
Analistas citados por medios estadounidenses señalan que Venezuela enfrenta una grave urgencia financiera, con apenas semanas antes de caer en insolvencia si no logra vender sus reservas de crudo. Aunque el volumen anunciado equivale a entre 30 y 50 días de producción venezolana, una cantidad modesta frente a los 13,8 millones de barriles diarios que produce EEUU, el acuerdo tendría un fuerte impacto político.
Al respecto, el presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, Roger Wicker, ha asegurado en una entrevista concedida al mencionado canal que "Venezuela no puede extraer más crudo porque no hay dónde depositarlo ni dónde enviarlo. Los petroleros están llenos y a la espera de ser trasladados a un lugar apropiado, con la esperanza de venderlos en el mercado abierto en lugar de entregárselos gratuitamente a China".
La demanda de Washington de que Caracas “expulse” a estos actores extranjeros no se limita únicamente a personal de inteligencia, sino que también incluye la exigencia de cortar lazos económicos y comerciales que, según funcionarios estadounidenses, han sostenido al antiguo régimen y fortalecido influencias exteriores en sectores clave como la energía y la defensa.