El trabajo más duro es el paro
Whitney M. Young (1921-1971) fue un líder estadounidense de color, dirigente de los derechos civiles como jefe de la Liga Urbana Nacional, que decía que "el trabajo más duro del mundo es estar en paro". Es difícil explicar mejor y con menos palabras el drama del desempleo. El Gobierno lanzó ayer las campanas al vuelo por los datos de cierre de año del paro y de la afiliación a la Seguridad Social que, es cierto –al César lo que es del César–, tienen luces, pero también algunas sombras. España creó algo más de 500.000 nuevos puestos de trabajo en 2025 y la Seguridad Social alcanzó los 21,84 millones de cotizantes, nuevo récord al final de un ejercicio.
Al mismo tiempo, en España todavía hay 2,4 millones de parados registrados, es decir, oficiales, porque en la práctica esa cifra se elevaría por encima de los tres millones si se contabilizan los más que famosos "fijos discontinuos que no trabajan", que podrían ser unos 800.000. La lógica es aplastante, excepto para las estadísticas oficiales. Si alguien, tenga contrato o no, no trabaja y, en algunos casos, hasta cobra el subsidio de desempleo, parece evidente que está en situación de desempleo.
Pues no, para las autoridades laborales españolas son trabajadores con empleo. Es difícil de explicar, pero es así. Todavía más, hay varias Comunidades Autónomas, con Baleares a la cabeza, en las que las propias estadísticas reflejan que hay más personas que perciben el subsidio de desempleo que parados oficiales.
La euforia sobre el empleo no es solo del Gobierno central y de su vicepresidenta Yolanda Díaz. La presidenta en funciones de Extremadura, María Guardiola, también presume de los datos de empleo y paro de su comunidad, a pesar de que es una de las que mayores tasas de paro tiene de todo el país.
Por último, tampoco se puede olvidar que de los 500.000 empleos creados en 2025, alrededor de una quinta parte, es decir, unos 100.000, han sido generados por el sector público, ya sea estatal o autonómico, algo muy parecido a lo que ha ocurrido en los últimos años. Al mismo tiempo, se multiplican las diferentes ayudas que camuflan situaciones de desempleo, lo que permite que para algunos quizá el paro no sea "el trabajo más duro del mundo", como decía Whitney M. Young.