¿Y si los Reyes Magos no fueran tres? La construcción de un mito
Hoy las calles se llenan de caramelos. Llegó uno de los días más emocionantes del año, en el que no sólo los niños, sino también jóvenes y adultos reciben con ilusión a los Reyes Magos de Oriente. Melchor, Gaspar y Baltasar ya preparan sus ropajes para subirse a las carrozas desde las que saludarán a todos para después, durante la noche, dejar sus regalos junto al árbol de Navidad. Una tradición que se cultiva en cada rincón de España, y que si bien ubica su origen en la Biblia, todos los detalles con los que hoy se celebra es resultado de la construcción de un mito cultural que se ha ido perfilando con el paso del tiempo. ¿Por qué son tres los Reyes Magos? ¿De dónde salen sus nombres? ¿Por qué tienen esos rasgos físicos?
Se localiza el origen de los Reyes Magos en la Biblia, específicamente en el Evangelio de San Mateo, donde se localiza la única alusión a estos personajes. Se menciona en dicho escrito a unos "magos", que llegados de Oriente fueron guiados por una estrella para que adorasen al rey de los judíos que acababa de nacer. Así dice el pasaje: "Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle". No se especifica en ningún momento, por tanto, que fueran tres, que fueran reyes, que viajasen en camello, ni tampoco sus rasgos o nombres. Sí se definen con mayor detalle en los Evangelios Apófricos a estos Magos de Oriente, interpretando el término "mago" como sinónimo de astrólogo, un sabio que lee las estrellas. Pero, ¿de dónde sale, entonces, la imagen que hoy tenemos de Melchor, Gaspar y Baltasar?
Fue la Edad Media la que bautizó a los Reyes. Según los estudios, el origen de estos personajes tal y como los conocemos hoy día tienen su origen en una tradición medieval que los bautizó con los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. Fue en el mosaico del siglo VI de la basílica de San Apolinar el Nuevo, en Ravena, donde aparecieron por primera vez conocida estos nombres. Según un manuscrito del siglo XIII, se creía que los Magos podían proteger contra enfermedades como la epilepsia, y bastaba con una oración al oído de un enfermo pronunciando sus nombres para sanarlo. Asimismo, archivos como los que atesora la Biblioteca Nacional de España permiten vislumbrar cómo esta leyenda ha ido evolucionando a lo largo de los siglos. Destaca "Auto de los Reyes Magos", obra del siglo XII -texto teatral más antiguo que se conserva en lengua castellana-, en la que aparecen Melchor, Gaspar y Baltasar definidos no como reyes, sino como "steleros", es decir, astrólogos.
Con la llegada del Renacimiento, y por tanto con la cantidad de obras de arte que escenificaban y retrataban los distintos pasajes de la Biblia, el de los Reyes también se convirtió en un interesante motivo pictórico. Grandes nombrse como Masaccio, Rubens, El Greco, Fra Angelico, Botticelli, Van der Weyden, El Bosco o Velázquez recrearon la escena de los Reyes Magos adorando al Niño Jesús, y siempre se repetían detalles, pues eran tres reyes vestidos con trajes y acompañados de exóticos séquidos, uno de ellos con barba blanca, otro con barba rubia y otro de piel negra.
Si bien en un origen los tres eran caucásicos, la tradición cultural fue evolucionando según los contextos sociales de cada época. Se afirma que estos rasgos con los que hoy se siguen reconociendo representan las tres edades del hombre y las tres razas conocidas en la Edad Media, simbolizando así el sentido universal del Nacimiento de Jesús.