La contundente respuesta de Fabio Capello sobre las estrellas del Real Madrid
Fabio Capello es una voz autorizada para valorar al Real Madrid. El italiano fue uno de los artífices para que el Madrid volviera a lo más grande. El entrenador atiende a Marca. “En el Real Madrid de hoy no se ve hambre, se ve un equipo que camina por el campo como si su grandeza fuera eterna, como si la historia que pesa en su escudo bastara para ganar sin luchar. Cuando se dice que sus estrellas nunca han presionado, no es una provocación: es una descripción dura de futbolistas que esperan el balón como clientes esperando servicio, no como guerreros que lo roban. Eso no es el Real Madrid que yo conozco, eso es el principio de una camiseta que pierde alma...".
Lo más inquietante es que se ha instalado una narrativa peligrosa, alimentada por la prensa y por el propio entorno del club, donde se vive más de la leyenda que del presente. "La crítica ya no es solo táctica, es moral. Un club lleno de talento parece rehén de sus nombres, de su estatus, de su comodidad. ¿Dónde están los jugadores que muerden, que saltan a presionar aunque lleguen tarde, que contagian carácter? Esa ausencia es lo que provoca el foco constante y casi morboso sobre cada partido...", dice.
"Muchos creen que el Real Madrid siempre se salva por tradición, y ese pensamiento es el mayor enemigo. Desde fuera se observa cada detalle con lupa, cada acción sin intensidad se convierte en una sentencia pública. Cuando tus delanteros no presionan, cuando el bloque no acompaña, los rivales salen jugando con una facilidad insultante. Y entonces el Bernabéu, que antes intimidaba, se convierte en escenario de dudas y silencios incómodos...".
Capello analiza más allá los problemas del equipo. "No se trata solo de perder balones en la medular o de llegar tarde a las ayudas, se trata de perder la agresividad que define a los grandes equipos. El escudo, que antes protegía, ahora pesa. El Madrid ya no impone respeto desde el primer minuto; espera, especula, confía en un destello. Y la prensa, que vive del detalle, convierte cada concesión en un símbolo de decadencia, porque sabe que ahí es donde más duele...".
"Y ahí aparece lo verdaderamente morboso: el placer ajeno al ver tambalearse a un gigante. No porque se odie al Real Madrid, sino porque el fútbol es cruel y disfruta cuando el poderoso deja de comportarse como tal. Un equipo que no presiona invita al rival, le da permiso para crecer, para creerse mejor. Eso es imperdonable en un club que se define por competir hasta el último segundo...", alega.
"Si eres el Real Madrid, no puedes permitir que se hable de ti por tu pasividad, por tu falta de colmillo, por tu incapacidad para asfixiar al rival. La presión no es solo una cuestión táctica, es una cuestión de cultura, de orgullo, de identidad. Y cuando eso falta, no es la prensa la que te castiga: es el propio fútbol el que te pone delante del espejo y te obliga a mirarte sin excusas...”, concluye.