De la 'Doctrina Monroe' a Venezuela: el largo historial de operaciones militares de EE UU por el mundo
La intervención de EE UU en Venezuela para acabar con la narcodictadura de Maduro recuerda otros episodios que trazan la historia de un país que, como señaló Theodore Roosevelt en 1897, parece que necesita las guerras para crecer. Comenzó con la intervención de 1898 en Cuba, Puerto Rico, Filipinas y otras islas contra España. Aquello supuso el surgimiento de EE UU como potencia mundial y un cambio en la "doctrina Monroe" de 1823: el país dejaba el aislacionismo para atribuirse el derecho a mantener el orden en todo el continente americano.
Ese derecho a intervenir fue establecido por Roosevelt en 1904 por una crisis en Venezuela dos años antes. Reino Unido, Italia y Alemania bloquearon los puertos venezolanos en diciembre de 1902 para exigir al país caribeño el pago de su deuda. Finalmente, tuvo que mediar EE UU para evitar un conflicto mayor. De esta manera, el país norteamericano se convirtió en el "policía" de la zona e Hispanoamérica en su "patio trasero". Su estilo era el "big stick" (gran garrote), que suponía la combinación de la diplomacia con el apoyo militar. Ese “Corolario Roosevelt" justificó la intervención en República Dominicana en 1905. En aquel entonces, EE UU asumió el control de las aduanas dominicanas para gestionar el pago de la deuda externa, y evitar así la intervención de las potencias europeas.
Nicaragua fue el siguiente "patio trasero". Washington estaba buscando desde finales del siglo XIX un lugar para un canal interoceánico. Barajaron la posibilidad de ese país, pero su presidente, José Santos Zelaya, comenzó a negociar con Japón y Alemania. El asunto alertó a EE UU porque además Zelaya tenía el proyecto de ampliar su influencia por Centroamérica. Casualmente, o quizá no, estalló una guerra civil en Nicaragua para derrocar a Zelaya. La muerte de dos norteamericanos que luchaban junto a los rebeldes dio la excusa para el desembarco de 400 marines. La orden era "restablecer el orden"; esto es, acabar con Zelaya. Nicaragua vivió entonces una ocupación militar estadounidense entre 1912 y 1933.
Es conocido el caso de Panamá para la construcción del canal, pero mucho menos la intervención en México en 1914. Fue en plena Revolución Mexicana. El gobierno de Woodrow Wilson no reconoció al del general Victoriano Huerta, que ascendió al poder con un golpe de Estado. Las excusas para la intervención fueron la detención de marinos estadounidenses y la entrega de armas a Huertas por parte del gobierno alemán. En abril de 1914, fuerzas navales de EE UU desembarcaron en Veracruz. La ocupación duró siete meses, hubo 700 muertos, y concluyó con la renuncia de Huertas y el ascenso de Carranza, que no fue un problema para Estados Unidos.
Del 'Buen vecino' a la Guerra Fría
A estas intervenciones se unieron las de Costa Rica y Guatemala para proteger a la United Fruit Company. En Honduras fue de forma reiterada. Lo hicieron en la primera guerra civil hondureña (1919) y descaradamente en la segunda, en 1924. En esta ocasión los marines desembarcaron en Tegucigalpa y obligaron a renunciar al presidente López Gutiérrez, autoproclamado dictador, y nombraron a Vicente Tosta. Algo parecido hicieron en Cuba. Intervinieron dos veces. Entre 1906 y 1909 para nombrar un gobierno afín, y entre 1917 y 1922 para controlar el país durante la "guerra de la Chambelona", un conflicto provocado por un fraude electoral.
Franklin D. Roosevelt redujo las intervenciones con la política del "Buen Vecino". No obstante, la Guerra Fría lo cambió todo. Se generó un patrón de intervenciones directas, como Corea y Vietnam, y otras indirectas en todo el planeta para contener el avance de la URSS. La época estuvo marcada por operaciones encubiertas y golpes de Estado apoyados por la CIA. La Operación Ajax, 1953, derrocó al primer ministro iraní Mohammad Mossadegh, y en 1954 la CIA apoyó el golpe contra Jacobo Árbenz en Guatemala por comunista. En 1965 invadió República Dominicana para impedir un giro hacia la URSS, y en 1973 estuvo detrás del golpe de Pinochet en Chile. Era la Guerra Fría, y el tablero era mundial. Por eso EEUU invadió Granada en 1983, y seis años después Panamá para capturar al general Noriega, acusado de narcotráfico.
El colapso de la URSS en 1991 cambió, en apariencia, la forma de intervención de EE UU. Fue por motivos humanitarios en Somalia (1992–1993), Haití (1994), Bosnia (1995), y con la OTAN en Kosovo (1999). Algo muy distinto fue la intervención en la Guerra del Golfo de 1991, tras la invasión iraquí de Kuwait. Aquello metió a EE UU en un escenario muy complicado con el mundo árabe y musulmán, que acabó con los atentados del 11-S, la invasión de Afganistán en 2001 y el consiguiente de Irak de Sadam Husein en 2003 con la excusa de que poseía armas de destrucción masiva. Obama mantuvo trece guerras de forma simultánea, y Biden se retiró de Afganistán dejando el país a los talibanes.
Desde que Theodore Rooselvet rompió la doctrina Monroe, EE UU ha intervenido por intereses económicos, seguridad nacional, hegemonía mundial o los derechos humanos. Algunas de sus intervenciones han contribuido a estabilizar regiones o detener genocidios, otras han generado inestabilidad y resentimiento.