Donald Trump, sobre el asalto a Venezuela: "Estamos listos para un segundo ataque en caso de que sea necesario"
El presidente de EE UU, Donald Trump, ha comparecido en su mansión de Florida horas después de confirmar que un comando de los Delta Force habían conseguido arrestar a Nicolás Maduro y a su mujer Cilia Flores en Caracas, después de que las fuerzas estadounidenses comenzaran a bombardear varios puntos de Venezuela.
En esta comparecencia, Trump no ha descartado "una segunda oleada". "Estamos listos para un segundo ataque en caso de que sea necesario", ha asegurado, en un discurso en el que ha remachado con varias justificaciones la razón por la que ha intervenido militar y sorpresivamente en Venezuela este fin de semana. Además, se sabe que EE UU pospuso cuatro días el ataque por cuestiones meteorológicas. El asalto se habría producido a finales del año pasado.
También ha avanzado que EE UU "gobernará Venezuela hasta que haya una transición", si bien no ha dado más detalles: cómo se producirá esa gobernanza, cómo y con quién hará la transición, y qué plazos maneja Washington. Tampoco si habrá un estadounidense al mando ni si habrá un plazo límite de tiempo para la ocupación. Por si fuera poco, no hay en la práctica ninguna presencia institucional de EE UU en el país: su embajada en Caracas cerró en 2019. Básicamente, EE UU decidirá cuándo devolverá la soberanía a Venezuela.
Sí ha confirmado que Maduro y su mujer "se enfrentarán a la Justicia americana por cargos de narcoterrorismo", ya que EE UU sospecha que en realidad el mandatario venezolano es el líder de una red de narcotraficantes.
Por su parte, Trump también ha reivindicado el ejército estadounidense "como el más poderoso del mundo" y ha deslizado que las empresas estadounidenses repararán los daños provocados por los ataques en las infraestructuras venezolanas, para poder empezar a generar ingresos para el país.
Trump también ha hecho referencias a la doctrina Monroe. "No lo olvidamos". Esta proclama la hizo el presidente estadounidense James Monroe en 1823, y es el resumen de una política exterior que establecía que cualquier intervención europea en cualquier parte del continente americano se consideraría un acto de agresión, con el objetivo de frenar la expansión colonialista de las monarquías del Viejo Continente.
Con el tiempo, la doctrina Monroe también sirvió para justificar las intervenciones de Estados Unidos en Latinoamérica.