Ejecuta Guantánamo programa de viviendas contenedores
GUANTÁNAMO, Cuba, enero 2.- En Guantánamo se construyen 70 viviendas contenedores, distribuidas en los municipios de San Antonio del Sur, con 15 inmuebles, Guantánamo, con 20 en ejecución y 35 en Imías, destinadas a familias afectadas por derrumbes totales provocados por los huracanes Óscar y Melissa y por las intensas lluvias de septiembre pasado.
La alternativa, que no sustituye la construcción tradicional de casas, amplía las posibilidades de soluciones en un contexto de escasez de recursos ante el déficit habitacional, uno de los problemas sociales más persistentes de la provincia más oriental de Cuba.
El programa forma parte del plan estatal de inversiones de la vivienda y surge del aprovechamiento de contenedores utilizados para la importación de paneles solares destinados a los parques fotovoltaicos, con respaldo técnico y normativo a nivel nacional.
Madelaine Pellegrín Toranzo, especialista en inversiones de la Dirección Provincial de la Vivienda y responsable de esa tarea en Guantánamo, refirió a Venceremos que la iniciativa se respalda en experiencias internacionales, adaptadas a las condiciones reales del país, ajustado a las posibilidades productivas y al clima del territorio.
Cada vivienda se construye a partir de un contenedor de 12 metros de largo, con un área útil aproximada de 29 metros cuadrados, diseñada para núcleos familiares de hasta cuatro personas, con dos habitaciones, baño interior, cocina con meseta, sala-comedor y ventilación natural, además de las instalaciones hidrosanitarias y eléctricas necesarias para su habitabilidad, precisó.
Especificó que uno de los principales desafíos técnicos, el control del calor, en una provincia de altas temperaturas, contempla un sistema de aislamiento interior mediante bastidores de madera y paneles de melamina, material resistente a la humedad y con mejores prestaciones térmicas, además de un techo independiente, que genera una cámara de aire entre la cubierta y el contenedor, lo cual reduce la incidencia directa del sol.
Las viviendas no se colocan directamente sobre el terreno, se elevan como medida preventiva ante posibles inundaciones y se integran a asentamientos que incluyen obras de urbanización, drenaje, accesos y servicios básicos, subrayó.
Danay Ordúñez García, directora provincial de la Vivienda, aclaró que estas casas no constituyen donaciones, son inmuebles estatales con financiamiento público, el beneficiario asume el valor del contenedor según el presupuesto aprobado, mientras que la urbanización y otros gastos asociados se cubren por el Estado.
El costo final de producción aún se ajusta en función de la disponibilidad de recursos, aunque su realización tiene un gasto estimado de cerca de 900 mil pesos por unidad, y el mecanismo de pago para la población se establece posteriormente con el sistema bancario en negociación y entendimiento mutuo, según los procedimientos habituales del programa de la vivienda, indicó.
Abundó que cada casa se ubica en parcelas de aproximadamente 10 por 15 metros, lo cual permite concebirlas como soluciones progresivas y una vez legalizada la propiedad, las familias pueden ampliar la vivienda mediante esfuerzo propio, siempre que cuenten con el proyecto técnico y la licencia correspondiente como establece la ley.
El proceso constructivo de las casas contenedores involucra a varias entidades estatales, como la de Fundición de Válvulas y Bombas Industriales Mayor General Carlos Roloff (Valbo); las de la Construcción a nivel provincial y de los municipios; la Agroforestal y Materias Primas, entre otras, que participan en diferentes etapas, desde el corte y conformado del contenedor hasta las labores de albañilería, montaje de cubiertas y terminaciones.