Los viajes de Navidad disparan un 500% la población de chinches
- Un problema de salud pública en expansión
- Del hotel a casa, sin darnos cuenta
- Precaución desde el primer momento
- La importancia de acudir a profesionales
La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) ha lanzado un aviso ante el inicio de las vacaciones navideñas: lejos de desaparecer con el frío, las chinches siguen activas durante el invierno y encuentran en estas semanas un escenario ideal para multiplicarse.
De hecho, según estimaciones de entidades europeas, su población crece alrededor de un 500% cada año, impulsada por la globalización, el aumento constante de los viajes y el cambio climático.
Un problema de salud pública en expansión
Aunque su tamaño es reducido —apenas entre cinco y seis milímetros, de color rojizo y con forma plana y ovalada—, las chinches de cama se han convertido en uno de los principales problemas de salud pública a nivel internacional.
Su reaparición en Europa, iniciada en la década de los noventa, no ha dejado de intensificarse hasta situarlas como una de las plagas más complejas de erradicar.
Sergio Monge, presidente de ANECPLA, insiste en desmontar una de las ideas más extendidas. “Existe la percepción de que con el frío desaparecen, pero no es cierto. Siguen activas y pueden viajar fácilmente escondidas entre la ropa o el equipaje”, advierte.
Su pequeño tamaño facilita que actúen como auténticos polizones durante los desplazamientos, con el consiguiente riesgo de que terminen instalándose en casa al regresar de las vacaciones.
Del hotel a casa, sin darnos cuenta
Las chinches se alimentan fundamentalmente de sangre humana y sus picaduras pueden provocar reacciones alérgicas, insomnio, ansiedad y un importante impacto emocional en quienes las sufren.
A ello se suma la dificultad de eliminarlas una vez que la infestación está asentada, un problema especialmente frecuente en alojamientos con alta rotación de huéspedes, como hoteles y pisos turísticos.
Por ese motivo, los expertos insisten en la importancia de la prevención. Monge subraya que resulta clave revisar el alojamiento tanto al llegar como al marcharse y extremar las precauciones al deshacer la maleta en casa. “Puede resultar tedioso, pero es mucho más recomendable que tener que enfrentarse a una infestación ya establecida”, señala.
Precaución desde el primer momento
Desde el sector de la sanidad ambiental recomiendan mantener una actitud vigilante desde el primer instante en el alojamiento. Observar con atención colchones, sábanas y zonas textiles permite detectar señales como manchas oscuras, restos de sangre o pequeños huevos blanquecinos, indicios claros de la presencia de chinches.
También se aconseja no colocar la maleta sobre la cama y optar por superficies elevadas, reduciendo así el riesgo de que los insectos se introduzcan en el equipaje.
Al regresar a casa, la precaución debe continuar. Revisar la maleta con detenimiento, prestar atención a costuras y tejidos y lavar la ropa a altas temperaturas son medidas básicas para evitar que la plaga se instale en el hogar. Aspirar el equipaje antes de guardarlo también ayuda a minimizar riesgos.
La importancia de acudir a profesionales
Ante la menor sospecha, ANECPLA insiste en contactar siempre con una empresa profesional de gestión de plagas. Según su presidente, son los únicos que disponen de los conocimientos, productos y protocolos adecuados para abordar el problema de forma eficaz.
El uso de insecticidas domésticos, advierten, no solo resulta ineficaz, sino que puede dispersar la plaga y agravar la situación.
La asociación recuerda, además, que la presencia de chinches no está relacionada con la higiene y puede afectar a cualquier entorno, independientemente de su nivel de limpieza.
La clave está en la detección temprana y en actuar con rapidez, especialmente en un periodo como la Navidad, en el que viajar es sinónimo de ilusión, pero también de un riesgo silencioso que puede regresar a casa dentro de la maleta.