Sánchez apuesta por el continuismo y se blinda con Tolón y Saiz
Pedro Sánchez realizó ayer un movimiento político, cuanto menos, llamativo. Justo un día después de una derrota histórica del PSOE en Extremadura, territorio que hasta 2023 había sido un incontestable bastión socialista, el presidente del Gobierno promocionó al rival del único barón autonómico que le queda con verdadera fuerza dentro del partido. Eso es lo que hizo ayer el presidente del Gobierno al nombrar a Milagros Tolón como nueva ministra de Educación en sustitución de Pilar Alegría, que ha tenido que dejar el Ejecutivo para desempeñar su labor de candidata del PSOE en Aragón.
Tolón es sanchista acérrima y desde hace años la principal adversaria política de Emiliano García-Page, el presidente de Castilla-La Mancha y único líder territorial socialista que todavía mantiene la mayoría absoluta, principalmente gracias a su discurso en contra de las políticas de Sánchez. La nueva ministra de Educación empezó a despuntar como posible alternativa al liderazgo de Page como alcaldesa de Toledo, cargo que ocupaba desde 2015, y desde el que apoyaba a Sánchez. Sin embargo, en 2023 sufrió como muchos otros socialistas la debacle territorial del PSOE y Sánchez la recolocó como delegada del Gobierno en la comunidad autónoma, puesto que ha desempeñado hasta ahora.
Su nombramiento como delegada del Gobierno ya propició la lectura de que Sánchez buscaba mantener a flote posibles alternativas a Page. Que se siente ahora en el Consejo de Ministros es un ascenso que se puede leer en esa misma línea. Lo mismo pasó con Isabel Rodríguez, alcaldesa de Puertollano, reconvertida en portavoz del Ejecutivo y llamada también a sustituir al presidente manchego. El capital político de Rodríguez, sin embargo, se ha apagado: Sánchez la reubicó en el Ministerio de Vivienda, y bajo sus mandos el país ha entrado en una crisis de vivienda sin precedentes. Ahora, incorpora a una nueva sanchista y blinda su círculo de confianza tanto en el PSOE como en la Moncloa.
Page, por cierto, se enteró ayer por la prensa de la designación de Tolón como ministra. A pesar de ello, no dejó la educación y aprovechó un acto público para felicitarla, trasladarle sus mejores deseos y alegrarse por el hecho de que una «paisana» pasara a ocupar otra cartera en el Gobierno.
El nombramiento de Tolón fue acompañado de la confianza trasladada a Elma Saiz para ocupar la portavocía del Gobierno. Se trata también de un movimiento llamativo, ya que es la mujer de confianza de la presidenta de Navarra, María Chivite, en Madrid. Es un ascenso que coincide con muchos focos y sospechas puestos en el PSOE navarro tras los diversos escándalos de corrupción protagonizados por Santos Cerdán y Koldo García, ambos provenientes de ese entorno.
Su nombramiento, de hecho, ha dado munición al PP. «No hay mejor portavoz para este Ejecutivo que quien formaba parte del Gobierno de Navarra que adjudicaba obras a la trama corrupta de Cerdán», aseguraban fuentes populares ayer. «Sánchez pierde la oportunidad de apostar por perfiles que no estén manchados por la sombra de la corrupción», añadían las mismas fuentes.
Saiz es ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y que sea la portavoz permite una doble estrategia a Sánchez. Por un lado, ayuda a visibilizar los logros económicos del Gobierno, una de las principales defensas de Sánchez entre tantos escándalos. Además, sirve para contraponer a Yolanda Díaz, que se encuentra en horas bajas y que desde el PSOE no quieren reforzar porque consideran que su tiempo al frente de la izquierda alternativa ha pasado.
Por otro lado, como ministra de Migraciones, Elma Saiz podrá alzar la voz todos los martes sobre los acuerdos y la acción de gobierno de PP y Vox. Una de las principales estrategias del PSOE para evitar una debacle absoluta es la de airear que el partido de Alberto Núñez Feijóo sigue dependiendo de Santiago Abascal. Creen que ese argumento puede servir para movilizar al electorado socialista que, interpretan, se está quedando en casa y está provocando resultados electorales como el del domingo en Extremadura. Con esa doble arma de miedo a Vox y vender resultados económicos, el PSOE cree que puede encarar el nuevo ciclo electoral que se prolongará hasta 2027.
En cualquier caso, el nombramiento de Tolón y el ascenso de Saiz se pueden interpretar como un movimiento continuista, en el que el presidente del Ejecutivo refuerza su núcleo duro. Y, sobre todo, que no actúa ante el resultado electoral en Extremadura, ni busca ningún golpe de efecto. El PSOE cree que la responsabilidad extremeña es exclusivamente del partido en esa comunidad autónoma y no piensa llevar a cabo más medidas.