Pánico en el PSOE: el hundimiento en las encuestas revelan que las encuestas le sobrevaloran
- Temor a un efecto dominó en 2026
- Los sondeos internos fallan en Extremadura
- Castilla y León, Aragón y Andalucía: escenarios adversos
- El PSOE busca evitar el contagio y mira a un posible adelanto
- Ferraz señala a Gallardo tras el batacazo
Temor a un efecto dominó en 2026
La dirección del partido daba por hecho que el resultado sería malo, pero no esperaban un hundimiento de tal calibre.
Tanto es así que hay dirigentes que ya temen un efecto dominó en el resto de elecciones autonómicas previstas para 2026: Aragón, Castilla y León y Andalucía, según explican a Confidencial Digital fuentes socialistas.
La hecatombe ha superado los peores pronósticos. Los más pesimistas calculaban alrededor de uno o dos escaños por debajo de los resultados de 2023, que ya fueron los peores en la historia del PSOE.
Los sondeos internos fallan en Extremadura
Los socialistas han caído hasta diez diputados en las elecciones de este domingo, pero los sondeos internos auguraban que se mantendrían por encima de los 23. Un error de cálculo que ahora trasladan a las próximas citas electorales. Si los trackings han fallado para Extremadura, también puede suceder en el resto de comicios regionales que se avecinan en 2026.
Ferraz traslada desde la noche del domingo que los comicios en Extremadura han tenido una serie de ingredientes que no son exportables al resto de territorios; como un candidato con menos peso, imputado y con apenas margen para preparar una alternativa. Pero aun así consideraban que, en un feudo socialista —donde el PSOE ha ganado la amplia mayoría de las elecciones en democracia—, habría una base de votantes férreos que sostendría el suelo del partido por encima de los 25 escaños. Pero no ha sido así.
Castilla y León, Aragón y Andalucía: escenarios adversos
Los cálculos del PSOE han fallado. Los socialistas temen estar sobreestimando sus posibilidades y se ha instalado el nerviosismo entre sus filas porque Castilla y León y Aragón son territorios mucho más complicados para los socialistas. En el primero, lleva décadas gobernando el Partido Popular, y en el segundo, Jorge Azcón lidera todas las encuestas, igual que María Guardiola en Extremadura. Y Andalucía es el territorio donde más fuerte están los populares de todos los que abren las urnas en los próximos meses.
El PSOE busca evitar el contagio y mira a un posible adelanto
Por eso el PSOE quiere ponerse manos a la obra para que el resultado de Extremadura no contagia al resto de comunidades, ni hunda más las expectativas —ya complicadas— en 2026. Las elecciones en estas tres regiones será clave para el devenir de la legislatura a nivel nacional. Como explicó ECD, Sánchez valorará un adelanto electoral en función de cuál sean los resultados y conclusiones que saque tras los comicios en Andalucía.
En dos de los tres, se presentará como candidata una apuesta personal del presidente: Pilar Alegría, en Aragón, ministra Portavoz, de Educación y Deportes hasta el martes pasado; y María Jesús Montero, en Andalucía, la mujer con más peso dentro del organigrama de Sánchez y todavía vicepresidente primera y ministra de Hacienda. Una hecatombe en ambos territorios pondría en jaque el mandato que Moncloa se empeña en continuar.
Ferraz señala a Gallardo tras el batacazo
Una cifra que, según consideran en Ferraz, hace insostenible la continuidad de Gallardo. En la dirección socialista se lavan las manos y culpan, casi exclusivamente, al candidato.
Admiten que la oleada de casos de acoso sexual a pocas semanas de los comicios ha torpedeado un camino ya de por sí pedregoso, pero añaden que el perfil del candidato no ha ayudado. Gallardo no era el favorito del PSOE, ni veían en él un nombre con posibilidades de recuperar uno de los bastones de mando del socialismo.
El presidente del Gobierno y secretario general, Pedro Sánchez, no le apoyó en las primarias que terminó ganando, y solo la causa contra David Sánchez, hermano del líder socialista, ha provocado un matrimonio de conveniencia que ya ha llegado a su fin. En Ferraz reclaman su cabeza y apuntan a un movimiento clave para explicar el batacazo extremeño: sus maniobras para aforarse judicialmente.