La gripe no es tan grave: los datos muestran que hay menos hospitalizaciones que el año pasado
- Una epidemia que avanza, pero aún contenida
- Atención Primaria, bajo presión creciente
- Los ingresos hospitalarios suben, pero no se disparan
- Menos hospitalizaciones que hace un año
- Neumonías: por debajo de los picos recientes
- La transmisión se acelera y tensiona las urgencias
- Denuncias de colapso en el sistema sanitario
A las puertas de la Navidad, la gripe ha vuelto a ocupar titulares, conversaciones familiares y avisos sanitarios, con una sensación de alarma amplificada por el calendario festivo y el temor a un colapso del sistema sanitario en las semanas de mayor movilidad. Sin embargo, los datos del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda del Instituto de Salud Carlos III ofrecen una lectura más matizada.
Aunque las consultas en Atención Primaria se han disparado y la transmisión comunitaria va claramente al alza, las hospitalizaciones y las neumonías se mantienen por debajo de las registradas en el invierno pasado, sin ir más lejos.
Una epidemia que avanza, pero aún contenida
La intensidad de la epidemia de infecciones respiratorias agudas en la temporada 2025-2026 se sitúa, por ahora, en niveles considerados normales o bajos para esta época del año, de acuerdo con la comparación con la serie histórica.
La tasa se mueve en torno a los 800 casos por 100.000 habitantes, un nivel elevado, pero todavía lejos de los umbrales considerados de alta o muy alta intensidad. La curva muestra un ascenso progresivo desde la segunda quincena de noviembre, con una aceleración clara a partir de finales de mes, coincidiendo con el inicio del frío y el aumento de la interacción social.
Aun así, los datos están todavía lejos de los picos alcanzados en inviernos recientes, lo que contradice la idea de una temporada excepcionalmente grave.
Atención Primaria, bajo presión creciente
Donde el impacto sí es evidente es en Atención Primaria, convertida en el primer dique de contención del aumento de contagios. Las tasas de incidencia por grupos de edad revelan un fuerte incremento de las consultas, especialmente entre los menores de 14 años, que concentran las cifras más altas de toda la serie reciente.
En el tramo comprendido entre mediados de noviembre y mediados de diciembre, la incidencia en población pediátrica multiplica varias veces la registrada en adultos jóvenes, un patrón que se repite cada invierno pero que este año ha ganado protagonismo mediático por la rapidez del ascenso.
También destacan los mayores de 80 años, con un aumento sostenido que anticipa una posible mayor presión hospitalaria si la tendencia continúa.
En cambio, los grupos de edad intermedia —de 15 a 64 y de 65 a 79 años— presentan un crecimiento más moderado, sin picos abruptos por el momento.
Los ingresos hospitalarios suben, pero no se disparan
El aumento de casos empieza a reflejarse en los ingresos hospitalarios por infección respiratoria aguda, aunque con un comportamiento distinto al del invierno pasado.
Las tasas por grupos de edad confirman que los mayores de 80 años concentran la mayor carga hospitalaria, seguidos por el grupo de 65 a 79 años, mientras que los ingresos en población infantil siguen siendo relativamente bajos.
Aun así, las cifras actuales se mantienen por debajo de las registradas en el mismo periodo de la temporada 2024-2025, incluso en los grupos más vulnerables.
Menos hospitalizaciones que hace un año
La comparación directa entre temporadas refuerza esa idea. Al superponer las curvas semanales de hospitalización por 100.000 habitantes, la temporada 2025-2026 aparece sistemáticamente por debajo de la anterior.
El invierno pasado registró un repunte más temprano y más intenso, mientras que el actual avanza de forma más escalonada. Esta diferencia resulta clave para interpretar la presión hospitalaria: hay más pacientes en el sistema, pero menos ingresos proporcionales.
Neumonías: por debajo de los picos recientes
Otro de los indicadores más sensibles es el de neumonías, una de las complicaciones más graves asociadas a la gripe.
También aquí los datos invitan a la prudencia: las tasas actuales se sitúan por debajo de las registradas en el invierno de 2024, cuando se alcanzaron algunos de los valores más altos de la serie reciente.
La comparación con temporadas anteriores muestra que los picos más pronunciados se produjeron en 2022-2023 y 2023-2024, mientras que la curva de 2025-2026 discurre en una franja intermedia, con un aumento reciente pero todavía contenido.
La transmisión se acelera y tensiona las urgencias
Nada de esto niega que la gripe esté creciendo. Según el último informe del Instituto de Salud Carlos III, la tasa de síndrome gripal ha subido a 195,9 casos por 100.000 habitantes, frente a los 166 de la semana anterior.
Ese aumento ya se deja sentir en los servicios de urgencias, especialmente en algunas comunidades autónomas.
La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) advierte de una tendencia claramente ascendente, con “incidencias muy elevadas de infecciones respiratorias agudas y un impacto creciente en los servicios de urgencias y hospitalización, especialmente en población pediátrica, bebés menores de un año y personas mayores de 75-80 años”.
En algunos territorios, señala, los ingresos hospitalarios han aumentado más de un 50% en una sola semana.
Su vicepresidente, Javier Millán, subraya que el aumento de las hospitalizaciones se concentra en personas vulnerables: “cada vez son más los pacientes que requieren ingreso hospitalario por complicaciones, sobre todo mayores de 65 años con comorbilidades”.
Denuncias de colapso en el sistema sanitario
El sindicato CSIF ha ido más allá y denuncia una situación de colapso en urgencias y Atención Primaria. “Lo peor de la epidemia de la gripe no ha llegado y el Sistema Nacional de Salud ya muestra un panorama desolador”, ha dicho su portavoz de Sanidad, Darío Carrasquilla.
Denuncia agendas saturadas, demoras de hasta 15 días en Atención Primaria y hospitales con pacientes esperando cama durante varios días.
El sindicato cita ejemplos concretos: 784 pacientes atendidos en un solo día en el Hospital Universitario de Toledo, esperas de hasta cuatro días para una cama en el Miguel Servet de Zaragoza o urgencias desbordadas en hospitales madrileños, con pacientes en pasillos y áreas improvisadas.