39 años sin José Carrasco Tapia: “Es el ejemplo de un hombre vinculado profundamente con el periodismo y con el pueblo de Chile”
“Soy periodista, soy periodista”, les gritó José Carrasco Tapia a los agentes de la CNI que lo secuestraron la madrugada del 8 de septiembre de 1986. Fueron las últimas palabras que se le escucharon a Carrasco antes de pasar a conformar la lista de los 31 periodistas y estudiantes de periodismo asesinados y desaparecidos durante la dictadura de Augusto Pinochet.
José Carrasco Tapia, “Pepe” o “Pepone” como lo conocían sus amigos y compañeros, al momento de su detención era editor internacional de la revista Análisis, la cual era una de las principales publicaciones de oposición al régimen dictatorial de Pinochet. Era también consejero del Colegio de Periodistas y un activo militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), donde incluso llegó a formar parte de su Comité Central. Además, integraba el Movimiento Democrático Popular. Por lo anterior, los radares de la dictadura, que ya lo habían secuestrado y torturado en 1974, le seguían los pasos.
Antes de que el Frente Patriótico Manuel Rodríguez emboscara la caravana dictador Augusto Pinochet el 7 de septiembre de 1986, José Carrasco Tapia había recibido amenazas de muerte y debió salir a Argentina en agosto de 1986. Sin embargo, el 6 de septiembre volvió a Chile para acompañar a su familia. Dos días después, su cuerpo apareció con 14 impactos de bala, doce de ellos en su cráneo.
En esta historia colectiva, donde no siempre encajan todas las piezas del rompecabezas, tres históricas periodistas entregaron a Radio y Diario Universidad de Chile sus recuerdos y experiencias con José Carrasco Tapia.
El Pepone, el periodismo y el MIR
En una casa en el sector oriente de Santiago, y en compañía de unos cálidos rayos de sol que dejan atrás los fríos días que han estremecido a la capital durante las últimas semanas, Gladys Díaz, periodista, exdirigenta del MIR y sobreviviente a la prisión política y tortura, rememoró los años junto a Carrasco en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria y en el convulsionado Chile de finales de la década de los sesenta y principios de los setenta. “En ese período compartimos muchísimo porque teníamos prácticamente las mismas tareas”, afirmó Díaz.
José Carrasco Tapia
En el periodo de la Unidad Popular, el MIR creció rápidamente en amplios sectores de la población. En esa etapa, los militantes del partido comenzaron a organizar sindicatos en distintos grupos de trabajadores y las comunicaciones no fueron la excepción: “Se formó el Sindicato de Periodistas Radiales, del que yo era la presidenta, y Pepone era del Sindicato del Canal de la Universidad Chile. Y así sucesivamente empezamos a tener una gran presencia en los medios de comunicación a nivel de sus trabajadores, fueran profesionales o fueran obreros”, puntualizó Díaz.
La histórica exdirigenta del MIR destacó que el frente de masas donde más creció el Movimiento de Izquierda Revolucionaria fue en las comunicaciones y que “ese gran trabajo lo tiene en sus manos y en nuestra memoria el Pepone, porque él era la simpatía personificada, el hombre más bueno de adentro, era generoso por naturaleza, bondadoso, cariñoso, las tenía todas en ese sentido. Y tanto es así que cuando hemos celebrado y homenajeado su paso por la tierra, han venido periodistas de todos los partidos, incluidos los de derecha”.
“Él se relacionaba bien con todo el mundo en lo humano. Les decía; ‘oye huevón, yo no tengo nada que ver contigo políticamente y tú estás al otro lado de la trinchera donde estoy yo, pero pucha que te quiero’. Ese era el Pepone“, rememoró Díaz.
La intensidad del trabajo del MIR en el periodo de la UP y el crecimiento exponencial del partido llevó a que Gladys Díaz y José Carrasco Tapia dejaran de trabajar en la misma unidad. Carrasco quedó a cargo de los funcionarios públicos del centro de Santiago y ella a cargo de toda el área de la cultura y de los medios de comunicación.
Díaz recuerda que la militancia el MIR era 24/7 y José Carrasco la vivía con esa intensidad: “Su primera mujer dice que no fue un buen marido porque estaba enamorado del MIR. Estaba permanentemente haciendo tareas, incluso se metía hasta en las tareas que no le correspondían“.
Conferencia de prensa de la Comisión Política del MIR. Arriba a la izquierda, José Carrasco Tapia
“Había días que no dormía, que no descansaba porque, además, trabajaba en un canal de televisión. Yo creo que en el canal se les perdía muy frecuentemente porque siempre priorizaba sus tareas políticas. El Pepone era una persona muy alegre que vivía muy en profundidad la vida y la vivía con muchas ganas. Por lo tanto, dejó un espacio imborrable y que nadie ha podido llenar”, dio cuenta la exdirigenta del MIR.
El golpe de Estado
Tras el golpe de Estado, la dictadura civil militar puso sus ojos y todos sus recursos para exterminar al Movimiento de Izquierda Revolucionaria. El partido lanzó la política “el MIR no se asila y se queda al combate junto al pueblo“. José Carrasco Tapia y Gladys Díaz, fiel a sus principios y convicciones, se quedaron en Chile a organizar la resistencia.
Tras el asesinato y desaparición de cientos de militantes del MIR, la organización se reestructuró y José Carrasco Tapia se fue a Concepción, siendo detenido en diciembre de 1974 y trasladado hasta el Morro de Talcahuano, lugar donde fue salvajemente torturado. Pasó por diversos campos de concentración hasta 1976, año en que partió al exilio.
Por su parte, Gladys Díaz fue detenida por la DINA en febrero de 1975, trasladada a Villa Grimaldi y sometida a crueles tormentos. Díaz recuerda que un día antes de que ella llegara al centro clandestino de detención y tortura ubicado en la comuna de Peñalolén, Carrasco pasó a libre plática, era un detenido reconocido por la dictadura, así que no alcanzaron a coincidir en ese siniestro lugar a los pies de la cordillera.
“Cuando yo salí a libre plática, en mayo de 1975, el primer aviso que recibí fue del Pepo, me mandó con su mamá una figurita que él había hecho en artesanía y con un papel que decía; ‘todos están sorprendidos de tu valentía, menos yo, porque siempre lo fuiste‘. Eso me escribió. Qué pena no tener esas cosas, nos rompían todo en los allanamientos”, contó emocionada.
Gladys Díaz estuvo incomunicada durante 80 días en Villa Grimaldi, y tras más de un año en manos de la dictadura, fue expulsada del país en 1976.
El Pepe de vuelta en Chile: “Sin libertad de expresión no hay democracia”
María Olivia Mönckeberg, profesora titular de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Periodismo 2009, era subeditora de la revista Análisis en el momento que José Carrasco Tapia fue secuestrado y asesinado. La publicación, que se había fundado bajo el patrocinio de la Academia de Humanismo Cristiano en 1977, se transformó en uno de los bastiones de la lucha por la libertad de expresión.
A mediados de los ochenta, y con Pinochet usurpando el poder por más de una década, la censura era una constante en el país. El Colegio de Periodistas, y las revistas opositoras al régimen dictatorial, se agrupaban bajo la consigna “Sin libertad no hay democracia“.
“Fue un lema para nosotros en tiempos del Colegio de Periodistas, era nuestra defensa cada vez que nos clausuraron, salíamos a marchar para terminar con la censura”, señaló María Olivia Mönckeberg.
Pepe carrasco
Tras su regreso a Chile en 1984, José Carrasco Tapia se sumó a la revista Análisis como editor internacional. Al mismo tiempo, desarrollaba un arduo trabajo en el Colegio de Periodistas y sus tareas propias como militante del MIR.
“A mí me tocó conocerlo desde el momento que él pudo volver a Chile, en su faceta de periodista así como dirigente gremial, porque el Pepe Carrasco a poco andar de su regreso del exilio, se postuló a la dirigencia del Colegio Metropolitano, fue elegido el consejero metropolitano del Colegio de Periodistas y luego representante del Consejo Nacional. El Pepe encarnaba la frase “sin libertad no hay democracia”, él siempre luchó por la libertad“, detalló la profesora titular de nuestra casa de estudios.
“Él era una persona muy inteligente, pero a la vez muy afectivo con las personas, entretenido, siempre tenía un sentido del humor incluso en momentos difíciles, él siempre trataba de subir los ánimos y tenía una gran capacidad de escuchar. Tenía sus ideas políticas claras, pero era una persona que no te descalificaba al otro o a la otra, sino que se podía mantener conversaciones muy interesantes”, contó la Premio Nacional de Periodismo 2009.
José Carrasco Tapia no tan solo era un periodista y dirigente gremial destacado, sino que también era uno de los pocos rostros públicos del MIR. Durante las semanas previas al atentado contra Pinochet, había recibido amenazas de muerte que, supuestamente provenían de su mismo partido, pero no era más que otro montaje de la CNI. Esto llevó a Pepone a abandonar el país en agosto de 1986 como una medida provisoria.
Buenos Aires 1986
Gladys Díaz y José Carrasco se habían reencontrado en Europa tras salir del país en 1976 en algunas oportunidades. 10 años después, Díaz estaba en su casa en Buenos Aires cuando recibió el llamado de otra destacada periodista y militante del MIR, María Eugenia Camus: “Me dijo que había pasado algo grave en Chile y que me habían enviado una visita que debía alojar. No sabía quién era, así que me fui al aeropuerto sin saber a quién iba a buscar. Hasta que de repente veo al Pepone que venía con una maletita chica”.
“Me contó que tiraron los panfletos anticipando que el MIR lo iba a matar porque tenían discrepancias políticas con él. Le dije que era un anuncio de asesinato por parte de la dictadura. Él al comienzo estaba convencido de quedarse en Buenos Aires, pero con el paso de los días ese convencimiento se fue debilitando. Sintió que estaba arrancando y estaba dejando a sus hijos en Chile con Silvia, su compañera, que estaba con problemas de columna muy fuertes, con dolores. Así que regresó al país“, contó Díaz.
José Carrasco volvió a Chile el sábado 6 de septiembre.
7 de septiembre de 1986
La tarde del 7 de septiembre, María Olivia Mönckeberg se encontraba junto a Juan Pablo Cárdenas, director de la revista Análisis, y Fernando Paulsen, jefe de informaciones, en su casa de barrio Vitacura cuando se enteraron del atentado a Pinochet.
“Mi hija menor, que en ese minuto tenía unos 14 años, nos interrumpió para contarnos que había habido un atentado contra Pinochet. Nosotros seguimos en la conversación y ni siquiera la tomamos en cuenta. Nos volvió a repetir la información y fuimos a ver a la televisión. Juan Pablo llamó a Pepe o Pepe llamó a casa, no recuerdo bien, pero sí recuerdo con nitidez que Pepe se ofreció a cambiar la portada de la revista que salía el martes. Dijo; ‘voy hacer una nota, una pequeña crónica’. Finalmente eso no ocurrió. En el atentado murieron guardias de Pinochet y la venganza ocurrió en la madrugada siguiente. Con las cuatro personas a las que asesinaron, entre ellas a Pepe”, relató María Olivia Mönckeberg.
Felipe Rivera y Abraham Muskatblit del Partido Comunista, y Gastón Vidaurrázaga y Pepe Carrasco del MIR, fueron asesinados en venganza al atentado contra Pinochet.
Funeral José Carrasco Tapia. Foto: Inés Paulino
Mientras era secuestrado por los agentes de la CNI, José Carrasco se aferraba al oficio que marcó toda su vida. “Soy periodista, soy periodista”, insistió inútilmente ante la desesperación de sus hijos y compañera.
“Nosotros creíamos que el ser periodista podía significar alguna protección, pero la verdad es que al parecer fue todo lo contrario. Y en este caso, el que fuera un periodista, evidentemente que llevaba un mensaje bastante siniestro. El clima de terror que se generó con estos asesinatos, implicó una cierta detención, una paralización, de todo lo que era el movimiento opositor a Pinochet. Y por cierto también, que en ese conjunto de novedades represivas, estaba la clausura de las revistas, el estado de sitio, en el fondo para que no se pudiera hablar, no se pudiera protestar, no se pudiera generarle problema al régimen“, detalló María Olivia Mönckeberg.
Gladys Díaz lamentó no poder haber retenido a José Carrasco en Buenos Aires. Tampoco pudo llamarlo el 7 de septiembre para pedirle que se fuera de casa, ya que se encontraba a las afueras de Buenos Aires sin saber lo que estaba ocurriendo en Chile. Así, reveló: “Yo he tenido dos dolores grandes por lo que ha hecho la dictadura. Aparte de las penas que van dejando cada amigo que cae, hubo dos muertes que me han dolido demasiado. La del Pepone y la de Augusto Carmona. Porque son dos personas con las que yo hice familia. Augusto, al igual que el Pepe, también era como mi hermano”.
Augusto Carmona, periodista asesinado por la CNI
“Augusto era el que yo recurría cada vez que tenía un problema del carácter que fuera, de amor, de pega, con amistades, yo iba a tomarme una botella de vino con él a su casa. Él era la pareja de Lucía Sepúlveda —periodista, ex militante del MIR y autora del libro 119 de nosotros que relata las historias de vida de las víctimas de la Operación Colombo— y Pepone, qué más decir de él, su asesinato dejó para mí un espacio, un hueco que nadie ha podido llenar. Nadie ha podido cumplir“, reveló Díaz.
El legado que trasciende
La dirigente histórica del Colegio de Periodistas, Oriana Zorrilla, aseveró que José Carrasco Tapia, no tan solo para ella, sino que para muchos periodistas que lo conocieron tanto en la escuela de periodismo, como en la vida cotidiana, “es el ejemplo de un hombre vinculado profundamente con el periodismo, pero también con el pueblo de Chile, con los derechos humanos, con sus necesidades, con su sufrimiento, antes de la dictadura y después de la dictadura, porque Pepe era un militante de izquierda, era militante del MIR y siempre estuvo en su preocupación el pueblo de Chile, de la gente, de las personas más desposeídas, de las personas con mayores problemas, de las injusticias”.
“Para mí y para muchos otros, es una persona ejemplar, no solo en la vida periodística, sino que también en la vida del país. José Carrasco Tapia hoy día sería un joven de 82 años. Y no me cabe la menor duda que siempre estaría vinculado a las necesidades prioritarias en la sociedad. Por su formación, por su sensibilidad y por todo lo que entregó en su vida, no me cabe la menor duda que estaría en este lado. Defendiendo los intereses de la democracia, la paz”, complementó Zorrilla.
Para la dirigente histórica del Colegio de Periodistas, Pepe estaría hoy “en el lado de quienes defendemos las mejores condiciones de vida y de democracia para nuestro país y, además, estaría fundando medios. Lo más probable, estoy completamente segura, que sería un experto en las nuevas tecnologías. Porque él era así, un estudioso, siempre preparado”.
José Carrasco Tapia
“Al pensar en la figura de él, yo lo que pienso es que el periodismo, un periodismo de calidad, un periodismo que pueda ir a la profundidad de los hechos, es más necesario que nunca. Pienso que alguien como Pepe Carrasco, no puedo interpretar lo que pensaría una persona que ya no está, pero por lo que uno lo alcanzó a conocer, pienso que también estaría en esa parada, estaría pensando que es importante el periodismo”, puntualizó María Olivia Mönckeberg.
“A la luz de la memoria de Pepe Carrasco y del gran periodista que fue, es que tenemos que seguir avanzando en poder que las nuevas generaciones comprendan ese compromiso con la verdad, ese compromiso con la libertad de expresión, ese compromiso con la justicia y con la democracia“, resaltó la profesora titular de nuestra casa de estudios.
Para Gladys Díaz, José Carrasco dejó el legado “de un militante ejemplar con un compromiso absoluto, con un compromiso total”.
La exdirigenta del MIR reflexionó sobre qué pensó el Pepone cuando lo sacaron de la casa y él se fue a poner zapatos y los agentes de la CNI le dijeron ‘donde vas no necesitas zapatos’: “Creo que lo que debe haber pensado en que su vida estaba justificada, que había tenido un sentido enorme los años que le tocó vivir porque fue un hombre tremendamente completo en lo que quiso ser. Es decir, él es el típico militante que no tiene elástico en su compromiso. Él le echó siempre para adelante. Era, además, tremendamente, pero tremendamente valiente. Era una gran persona, un gran organizador. Pero además tenía cosas que no teníamos los otros. Tenía una gran alegría de vivir, simpatía, bueno pal chiste. Siempre andaba animando la cosa y siempre estar con él era un reírse constante. Como periodista era muy buen periodista, era muy rápido. Se le ocurrían las preguntas que había que hacer y siempre era muy ingenioso. Tenía mucho talento como periodista, escribía muy bien. Y hablaba como balazo, rápido, rápido. Hoy día es cuando tiene más vigencia el compromiso y el ejemplo que nos deja a Pepe Carrasco”.
*******
Como todos los años, el Colegio de Periodistas de Chile realizará una ceremonia para homenajear al periodista y dirigente de la orden, José Pepe Carrasco Tapia a 39 años de su asesinato. La actividad se desarrollará este sábado 13 de septiembre a las 11:00 horas en la caletera José Carrasco Tapia s/n en el costado del Parque del Recuerdo, entre el Salto y Recoleta.