Álvaro García Linera: “Las izquierdas pierden elecciones por errores económicos, no por ingratitud popular”
Las derrotas recientes de los gobiernos progresistas en América Latina no se explican por la acción de trolls en redes sociales, la violencia de las derechas ni la supuesta ingratitud de los pueblos beneficiados con políticas sociales. Según Álvaro García Linera, exvicepresidente de Bolivia, la causa central está en los errores económicos de las administraciones de izquierda que han golpeado directamente a sus bases sociales.
En una columna publicada en el diario La Jornada de México, el intelectual boliviano ejemplifica con los casos de Brasil, donde la crisis económica y el ajuste fiscal erosionaron el respaldo a Dilma Rousseff antes del golpe parlamentario de 2016; Argentina, donde la inflación bajo el gobierno de Alberto Fernández abrió paso a la irrupción de Javier Milei; y Bolivia, donde denuncia la “desastrosa gestión económica” de Luis Arce, con inflación en alimentos cercana al 100% y escasez de combustibles.
García Linera sostiene que, en todos estos casos, “los problemas de gestión económica deterioraron las condiciones de vida y facilitaron el avance de discursos de derecha cargados de resentimiento y racismo”. En Bolivia, además, agrega el factor de la pugna interna entre Arce y Evo Morales, un “fratricidio” que, a su juicio, destruye la obra histórica del proceso de cambio.
El exvicepresidente recuerda que el progresismo del siglo XXI emergió con fuerza tras el fracaso neoliberal, levantando políticas redistributivas que sacaron de la pobreza a más de 70 millones de latinoamericanos y democratizaron instituciones antes reservadas a élites. Pero advierte que, tras esos logros, faltó dar el salto hacia reformas económicas de “segunda generación” capaces de garantizar la continuidad de los derechos y de responder a una nueva sociedad transformada por las conquistas iniciales.
“El progresismo y las izquierdas están condenadas a avanzar si quieren permanecer. Quedarse quietos es perder”, sentencia García Linera. Y agrega que la falta de audacia y el anclaje en los logros pasados han permitido que las derechas se apropien del impulso por el cambio.
Finalmente, advierte que aún no está definido el rumbo histórico en la región ni en el mundo, pero insiste en que si el progresismo quiere seguir siendo protagonista, debe reinventarse con una propuesta audaz que combine igualdad, democracia económica y una base productiva sólida.