La presión europea logra reunión de Trump con Zelenski de cara a la cumbre clave de Alaska
La cumbre entre Donald Trump y Vladimir Putin prevista para este viernes en Alaska para discutir un alto el fuego en Ucrania puede ser un momento histórico. Imposible predecir qué puede pasar, dada la imprevisibilidad y egos de ambos protagonistas. Pero, el hecho de que Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania, haya quedado excluido, ha empujado a los líderes europeos a aumentar la presión sobre Washington para tener voz y voto en una cita en la que está en juego no solo el futuro de Ucrania, sino el de todo el Viejo Continente.
De momento, la presión diplomática ha conseguido una reunión entre Zelenski y Trump este miércoles, en la que también participarán los líderes del Reino Unido, Francia, Italia, Alemania, Polonia y Finlandia, junto con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el secretario general de la OTAN, Mark Rutte y el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
Los mandatarios europeos de dichos países emitieron el pasado sábado una declaración coordinada en la que afirmaron que el camino hacia la paz en Ucrania no puede decidirse sin Kiev. Acogen con satisfacción los intentos de Trump de poner fin a la guerra, pero enfatizan que las negociaciones solo pueden obtener lugar en el contexto de un alto el fuego o una reducción de las hostilidades. Recalcan que sus naciones seguirán apoyando a Ucrania diplomática, militar y financieramente. Y subrayan que "las fronteras internacionales no deben modificarse por la fuerza".
Más presión sobre Rusia
Todas estas cuestiones fueron analizadas en la reunión organizada el pasado fin de semana por el ministro de Exteriores británico, David Lammy, con el vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, en la que también estuvieron presentes asesores de seguridad europeos y ucranianos. En la cita se pidió a Washington que ejerciera más presión sobre Rusia mediante amenazas de sanciones.
La reunión tuvo lugar en Chevening House, el palacete situado en Kent que se pone a disposición del ministro de Exteriores británico de turno para sus vacaciones. JD Vance y Lammy pasaron unos días en familia y aunque todo transcurrió de manera informal, ya que se trataba de un viaje de carácter privado, el Reino Unido, que junto con Francia está liderando la respuesta europea, no quiso desaprovechar la oportunidad para dejar patente la postura del Viejo Continente de cara a la cumbre clave del próximo viernes en Alaska, territorio por cierto que fue vendido hace casi 160 años por el zar ruso a los Estados Unidos.
El inquilino de la Casa Blanca había anunciado el 8 de agosto como fecha límite para que el responsable del Kremlin pusiera fin a la invasión. De lo contrario, se enfrentaría a sanciones devastadoras. Pero el presidente ruso no se ha inmutado y en lugar de represalias, Trump le ha premiado el desaire con una invitación a una cumbre para analizar un posible alto el fuego.
Será la primera vez que un presidente estadounidense se reúna con el líder ruso desde la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022. La última reunión de Putin con un inquilino de la Casa Blanca fue con Joe Biden en Ginebra en junio de 2021.
De momento, no se han anunciado detalles de un posible acuerdo, pero Trump ha adelantado que poner fin a la guerra implicaría "cierto intercambio de territorios". Según la propuesta planteada por la administración estadounidense, Rusia aceptaría una congelación de la guerra a lo largo de la línea de contacto en Kherson y Zaporiyia, donde Moscú controla menos territorio que en las regiones de Donetsk y Luhansk, según prensa británica.
Por su parte, Zelenski ha recalcado que no cederá territorios a Rusia como parte de un acuerdo de alto el fuego. "La respuesta a la cuestión territorial ucraniana ya está en la Constitución de Ucrania", declaró en una publicación de Telegram. "Nadie se apartará de esto, y nadie podrá hacerlo. Los ucranianos no cederán sus tierras al ocupante", afirmó.
Rusia y Ucrania intercambiaban borradores de paz
Según The Economist, hasta una visita inesperada a Moscú de Steve Witkoff, representante especial de Trump, el pasado 6 de agosto, Ucrania y Rusia intercambiaban borradores a diario sobre un posible alto el fuego. Una versión sugería que los combates cesarían en la línea de contacto actual. Ucrania no reconocería la ocupación rusa de partes de su territorio. Se establecerían límites al tamaño de las fuerzas armadas de ambos países, pero a niveles cercanos a los actuales. Aunque se descartaría la adhesión de Ucrania a la OTAN, Kiev tendría libertad para solicitar la adhesión a la Unión Europea.
La diplomacia de Witkoff parece haber cambiado la naturaleza de la oferta. Durante una reunión de tres horas con Putin, ofreció la posibilidad de reintegrar a Rusia a la economía mundial, incluyendo la cancelación de las sanciones y el fin de las restricciones a su comercio de hidrocarburos. Se cree que, en ese momento, Putin ofreció cesar los combates si Ucrania se retiraba voluntariamente a las fronteras administrativas de las provincias de Donetsk y Luhansk. Esto le otorgaría una victoria militar que su propio ejército no ha podido lograr durante una invasión que se alarga ya por tres años y medio.
Zelenski, no obstante, calificó la oferta de inaceptable. No está claro si Witkoff consultó a fondo sus propuestas con los ucranianos o, de hecho, con todos sus colegas estadounidenses. Una fuente bien informada calificó el proceso como "un desastre".