Fin al imperio de las corcholatas, ahora viene lo bueno
Periodista mexicano especializado en asuntos internacionales
En apenas una semana, los diversos escenarios dentro de la política mexicana se han trastocado. A pesar de la cantadísima ratificación de Claudia Sheinbaum como candidata de Morena para la elección presidencial de 2024, se generaron cambios inesperados que alterarán de manera significativa los resultados electorales del próximo 2 de junio.
La ruptura de Marcelo Ebrard con Morena, y su muy probable adhesión a Movimiento Ciudadano, contribuirán a dividir el voto en tercios, lo que minimizará, de entrada, las posibilidades de ganar con la contundencia que quiere López Obrador al apostar por Claudia Sheinbaum. Pero, al mismo tiempo, le quitará un buen pedazo de pastel a Xóchitl Gálvez, sobre todo en la clase media.
Hoy día la favorita para ganar la Presidencia es Claudia Sheinbaum, pues cuenta con el inmenso poder del gobierno federal, más los 22 estados que gobierna Morena y sus partidos aliados. Buscarán reproducir la maquinaria de apoyo que usaron para favorecerla, respecto a la interna contra Marcelo Ebrard. Mientras tanto, del otro lado de la moneda afila armas, una Xóchitl Gálvez con un muy competitivo segundo lugar, aunque con nubarrones que le hacen sombra, como la del PRI, que en la actualidad es un fuerte negativo para su campaña.
Finalmente, Marcelo Ebrard entendió que los diversos liderazgos que hay en Morena, y con la venia de López Obrador, fueron certeros en darle el apoyo a Claudia Sheinbaum. Bajo esa cargada, el excanciller ha reinventado un nuevo proceso interno para hacer que los tiempos políticos le favorezcan, pues busca tener bajo control su salida, cómo y cuándo, y de esta acortar ventaja con Claudia y Xóchitl, quienes ya iniciaron sus encomiendas abiertamente, lo cual significa que también empieza el desgaste.
En la encuesta de Morena, Claudia Sheinbaum obtuvo 39 por ciento de las preferencias sobre el 26% de Marcelo Ebrard. Mientras que, en la encuesta del Frente Amplio por México, Xóchitl Gálvez obtuvo 57 por ciento de preferencias por 42 por ciento de Beatriz Paredes. No obstante, en los últimos careos entre Xóchitl Gálvez y Claudia Sheinbaum, según la encuesta de El Financiero, la brecha entre Xóchitl y Claudia es de sólo nueve puntos de diferencia. Asimismo, fue muy parecida la ventaja obtenida de Marcelo ante Xóchitl, pues en la misma encuesta levantada entre el 25 y 26 de agosto, el excanciller le saca siete puntos de ventaja. Estos porcentajes, por supuesto, no juegan así en el reacomodo que se está dando.
Bajo esas cifras, nada está dicho, y cualquiera puede ganar. La lógica de una competencia en tercios podría arrancar, en el escenario de que Marcelo Ebrard se destape a la Presidencia con MC (no tiene de otra alternativa si quiere aparecer en la boleta electoral), las preferencias más o menos podrían estar 35 por ciento para Sheinbaum, 28 por ciento para Xóchitl y 23 por ciento para Marcelo Ebrard.
Naturalmente, habrá un reacomodo para el excanciller, al detonar un cambio drástico. No sólo le dejarán importantes sectores de morenistas, sino que se desatarán las granjas de bots y así buscar disminuir su peso. Pero, por ejemplo, habrá que esperar qué sucede con los puntos que obtiene, en esa misma encuesta que menciono arriba, al emcesita Samuel García, quien puntúa entre 8.0 y 9.0 por ciento, y cómo se transmutan hacia Marcelo. La guerra política está por iniciar.
Por ello, quien pretenda llevarse la elección, deberá hacer una verdadera campaña maestra. Sheinbaum parte como la candidata más débil, pues tiene poca empatía, carisma y fuerza al hablar. Pero tiene todo el poder del Estado. Xóchitl tiene un gran carisma, pero aún le falta adquirir la imagen de mujer de Estado; es muy distinto legislar que gobernar, y apenas lo ha hecho en una alcaldía en la CDMX.
Mientras tanto, Marcelo Ebrard tiene varios los atributos, salvo el de estar cercano al pueblo. Por ello, las giras que retomará a partir del 18 de septiembre por todo el país, para cambiar el traje y luminarias de salón, por la camisa arremangada y la calle, podrían despertar el interés general.
Si se junta el aparato de Movimiento Ciudadano en los dos estados que gobierna: Jalisco y Nuevo León y legisladores, más los que tiene Marcelo Ebrard, que se presume son 80 diputados y cuatro senadores, entonces tiene de dónde comenzar a crecer fuerte en las encuestas.
El que Marcelo haya interpuesto una queja por el “manipulado” proceso interno, y condicionar su permanencia en Morena a partir de la resolución de su cúpula, no es más que preparar el momento oportuno de su cambio de partido, pues sabemos que Morena negará toda evidencia presentada por Ebrard y su equipo. A partir de ello, muy probablemente detonará la idea de que no hubo piso parejo y sí un apoyo de Estado a favor de Claudia Sheinbaum.
Ebrard, con su nuevo “Movimiento Progresista” primero, y después dentro de MC, su objetivo será rebasar primero a Xóchitl Gálvez, y después ir tras la morenista, que para ese entonces se verá qué tal su altura de candidata, o bien, seguirá siendo una confusa imagen y semejanza de López Obrador… No obstante, aún faltan nueve meses y medio.