Despedido Pat Fiztgerald, el entrenador de fútbol americano que permitía novatadas y abusos sexuales al estilo de 'La Purga'
En el fútbol americano, una de las universidades más prestigiosas que compite en la NCAA es la de Northwestern, al norte de Chicago. Sin embargo, se ha visto empañada porque su entrenador, Pat Fiztgerald, ha permitido durante años novatadas y abusos sexuales sistemáticos.
La universidad ha decidido destituir al técnico, al considerarlo como responsable del programa de fútbol americano, tras una investigación de dos semanas que se inició a raíz de una filtración de un antiguo alumno. Tras analizar cientos de mails y confesiones, Pat ha sido despedido, aunque ya estaba suspendido de empleo y sueldo desde el pasado 7 de julio. Aún está pendiente que se pueda abrir un proceso penal.
Según ha revelado Michael Schill, el presidente de la universidad, las denuncias incluyeron «participación forzada, desnudez y actos sexualizados de naturaleza degradante, en clara violación de las políticas y valores de Northwestern. Ningún estudiante sufrió lesiones físicas como resultado de estos comportamientos».
A pesar de esas malas prácticas, Schill asegura que ha recibido muchhos mensajes para que perdonase al entrenador «por haber influido decididamente en nuestras vidas». Sin embargo, al comprobar que 11 jugadores del equipo de esta temporada lo han sufrido, se ha mostrado inflexible.
Así pues, la etapa de Fiztgerald, que afirma desconocía lo que estaba ocurriendo, finaliza tras 17 años de head coach en la universidad, puesto que ostentó después de ser exalumno, exjugador del equipo y técnico asistente.
En el medio The Daily Northwestern, un exjugador ha contado que es «un comportamiento absolutamente atroz, vil e inhumano» lo que se vive allí. Y entre esas novatadas estaba el castigo a los nuevos por fallar durante los entrenamientos y partidos: «El afectado era retenido en el vestuario por un grupo de 8 y 10 estudiantes vestidos con máscaras de La Purga. Estaba desnudo y después era follado en seco».
Además, también se obligaba a desnudarse a los nuevos estudiantes para, entre otras cosas, arrastrarse como un oso, lanzarle como un proyectil de tirachinas… Otra dura novatada era el ‘lavado de autos’, que consistía en entrar en las duchas desnudo para ser rociado con una manguera fría. Y estas son solo unas pocas de las atroces prácticas que el entrenador consentía.
Lo ocurrido es tan brutal que «era prácticamente imposible» que Pat lo desconociese: «Los jugadores de último año y el entrenador se hacían señas cuando detectaban una posible víctima», afirman algunos testigos.