Más agua que toreo
Manseó el cuarto en el caballo y se dolió en banderillas. Un clásico. Marcos Prieto y Diego Valladar se desmonteraron con los palos. Víctor Hernández brindó el novillo y le pegó ya desde ahí en los medios un pase cambiado. Fue el astado con más codicia y repetición de todos los que llevábamos, con ese punto de bronquedad que requería ser dominado por abajo, ordenar sus embestidas. Eso fue lo que le costó a Víctor: hacerse con la ambición del Fuente Ymbro. La faena contó con mejores intenciones que resultados.
Burdiel
Se estiró a la verónica Burdiel y el toro se desplazaba con más brío, así llegó a la muleta. Tenía prontitud en el primero y al segundo había que tirar de temple en las muñecas porque si no se descomponía el fuenteymbro. Álvaro quiso coger la medida en todo momento, pero el animal no tardó mucho en venirse abajo.
Tuvo mucha movilidad sin control el quinto. Uno de esos que costaba definir porque necesitaba dominio, que lo exigieran por abajo y ver qué pasaba. La faena tuvo toda la voluntad por parte de Burdiel, de principio a fin, pero sin llegar a tomar la medida a un novillo que derrotaba al ir a su aire.
Lalo de María
Soso y sin poder el tercero, lo más tenaz hasta este momento fue la lluvia. El novillo tenía bondad, pero poco transmitía a los tendidos. Si a eso sumamos la frialdad de aguantar arriba con la que estaba cayendo no era una tarde fácil. Lalo de María puso buenas intenciones aunque el toreo le quedó despegado. Marc Leal se desmonteró con el sexto, con el que Lalo comenzó de rodillas. Tuvo buena condición el animal, pero duró una tanda. Después el toro comenzó a pararse, le faltó continuidad (también al novillero) y la evolución de uno y otro fue para apagarse. Se le fundió la llama al toro de ipso facto. Una pena. Al entrar a matar se llevó un pitonazo, feo, en la cara. El festejo tuvo más agua que toreo.
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