Europa baila para librarse del rapto
Más tarde, Heródoto trataría de humanizar el mito cambiando al toro por unos marinos cretenses, pero dentro de la mitología siempre queda mejor lo inverosímil. Y en esta pauta se apoyan ahora Sharon Fridman y Luis Luque –coreógrafo y director teatral, respectivamente– para dibujar su propio cuento (Europa) en las Naves del Español: la Sala Max Aub se va casi a negro. El humo hace que la penumbra se adueñe del espacio. Son solo unos segundos. Una suerte de Europa se desliza de derecha a izquierda muy lentamente. Va a lomos de una plataforma que la lleva hasta la «isla». Los láseres se multiplican con los espejos en los que chocan y toman el protagonismo junto a la todavía princesa. El rapto de Luque y Fridman ha comenzado, y lo que en su día eran nombres clásicos y rimbombantes hoy son seis bailarines sin voz más allá de su cuerpo.
Anna Benedicte, Joan Ferré, Cristian González, Julia Kayser, Melania Olcina y Beatriz de Paz son las piezas de este «espectáculo conceptual y minimalista», presentan, en el que se multiplican los diferentes lenguajes plásticos, y donde el sonido, el movimiento y la luz funcionan como signos poéticos. Para Fridman, «Europa no es un lugar, es una idea, una búsqueda sobre cómo ser un individuo libre, único y diferente en un lugar que quiere construirse como una unión». «En el proceso de investigación, descubrimos la gran metáfora del mito: el de una mujer raptada por un poder masculino divino. Eso nos proporcionó un imaginario que resonaba dentro de nosotros. Nos interesaba explorar el rapto como elemento violento sobre una mujer y sobre un pueblo», cuenta el director en una función que nos lleva de lo mitológico a imágenes actuales a las puertas de Europa. «El espectáculo no es una explicación del mito de Europa, pero el mito está en la base dramatúrgica de este viaje».
Cómo vivir en comunión y, a la vez, conseguir una voz propia es otra de las ideas que atraviesan este espectáculo de danza en el que Luque se estrena en el mundo coreográfico y en el que, como él mismo reconoce, se ha «liberado»: «Este es un lenguaje en el que, al quitar el realismo de la situación dramática, tienes que buscar otros recursos para comunicar. Los directores de escena estamos atrapados por la justificación de los personajes, qué quieren o por qué entra en ese momento. Aquí, el subconsciente habla de una manera distinta», cuenta de un montaje con música original de Luis Miguel Cobo, diseño de iluminación de Felipe Ramos y Fridman, diseño de espacio escénico de Monica Boromello y diseño de vestuario de Raúl Marina.
En la obra «conviven una mirada plástica y coreográfica sobre los conceptos que emergen de la idea de Europa, enfocados en la búsqueda de la particularidad en medio de la unidad. Puede ser un rapto, pero también es construcción, unidad, salvación y herida. Es un poema a partir de una pérdida tan honda que solo puede rondarse; un paradigma de luz. Y, por tanto, también es sombra», firma la dupla como carta de presentación.
- Dónde: Naves del Español (Matadero), Madrid. Cuándo: hasta el 4 de junio. Cuánto: 20 euros.