Las milicias rusas anti-Putin invaden la región fronteriza de Bélgorod
El gobernador de Bélgorod, Viacheslav Gladkov, ha reconocido el ataque a través de su canal de Telegram: “El grupo de sabotaje y reconocimiento de las Fuerzas Armadas de Ucrania ha entrado en el territorio del distrito de Gráivoron. Las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, junto con el servicio de fronteras, la Guardia Nacional y el FSB, están tomando las medidas necesarias para eliminar al enemigo”. En respuesta, Gladkov ha activado el protocolo antiterrorista, que concede amplias prerrogativas a las fuerzas de seguridad.
La denominada “operación militar especial” se ha extendido de esta forma a la región rusa limítrofe con Ucrania, con el objetivo de “liquidar a los elementos terroristas”, informó la agencia estatal TASS. El Kremlin, a pesar de la gravedad de los hechos, trató de quitarle hierro al asunto. En palabras del portavoz Dmitri Peskov, la ofensiva fronteriza se trata de un intento de “desviar la atención” de la situación en el frente de Bajmut, el enclave más castigado desde el inicio de la invasión, ahora en manos del Grupo Wagner.
El portavoz de la inteligencia militar de Ucrania, Andriy Yusov, también confirmó el ataque en suelo ruso: “Sí, hoy el Cuerpo de Voluntarios Rusos y la Legión Libertad de Rusia, integrados por ciudadanos de la Federación Rusa, han lanzado una operación para liberar estos territorios de la región de Bélgorod del llamado régimen de Putin y hacer retroceder al enemigo con el fin de crear una cierta zona de seguridad para proteger a la población civil ucraniana”.
Myjailo Podolyak, la mano derecha del presidente ucraniano Volodimir Zelenski, dijo que su Gobierno estaba siguiendo “con interés” los acontecimientos en Bélgorod, pero que no tenía “nada que ver” con la operación, a pesar de que las milicias aseguran combatir bajo la dirección del alto mando militar ucraniano. “Como saben, los tanques se venden en cualquier tienda militar rusa, y los grupos guerrilleros clandestinos están formados por ciudadanos rusos”, trasladó el asesor de la Presidencia en su cuenta de Telegram. Kyiv ha negado sistemáticamente haber estado implicado en ataques en suelo ruso, que se han venido reproduciendo en los últimos meses en la antesala de la esperada contraofensiva.
Las imágenes difundidas de la incursión, que comenzó por sorpresa en la mañana del lunes, muestran un tanque y varios vehículos blindados cruzando un puesto de control fronterizo en Gráivoron, además de un helicóptero ruso Mi-8 lanzando bengalas sobre Kozinka. En uno de los vídeos aparecen víctimas mortales, entre los que se encuentra el cuerpo de un oficial ruso sobre un reguero de sangre, junto a pasaportes y otros documentos. No hay estimaciones del número de bajas.
“Somos los mismos rusos que vosotros”, subrayaba un miliciano en un vídeo difundido por el grupo minutos después de anunciar la operación. “Sólo nos distingue el hecho de que ya no queríamos justificar las acciones de los criminales en el poder y tomamos las armas para defender nuestra libertad y la vuestra. Pero hoy es el momento de que cada uno asuma la responsabilidad de su futuro. Es hora de poner fin a la dictadura del Kremlin”.
Cientos de residentes de Bélgorod tratan de abandonar la región a la desesperada. Las autoridades del distrito de Gráivoron han aconsejado a sus ciudadanos evacuar la zona en mitad de los combates, en los que al menos 16 personas han resultado heridas, la mitad de ellos civiles. Las cifras aumentarán en las próximas horas.
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