La literatura española está como un tren
Pero no, no se trata de una trama en la que los autores deban resolver un caso o inspirarse para su próxima aventura narrativa. Se trata, más bien, de una iniciativa lanzada por Planeta: en un acuerdo con Renfe, el grupo editorial ha realizado un regalo peculiar a la Feria del Libro de Madrid por su 90 cumpleaños. Se trata del Tren de la Cultura, una campaña que, anualmente, realizará un viaje con el fin de fomentar la lectura. Dentro del radio de los trayectos de AVE se cambiará cada año de ciudad, promoviendo así la voluntad de descentralizar y movilizar la lectura en cada edición de la Feria.
El Tren de la Cultura reunió ayer a Juan Luis Arsuaga, Cristina Campos, Luz Gabás, Alice Kellen, Megan Maxwell, Dolores Redondo, Roberto Santiago, Lorenzo Silva, Manuel Vilas, Pedro Mañas y David Sierra. Y ocurrió lo que ya apenas se ve –dice Gabás que desde que existen los móviles–, y es que la conversación y el intercambio inundaron el vagón. Se rompió el silencio del tren en un ambiente distendido, donde los autores intercambiaron sus experiencias en esos viajes, así como sus expectativas con la Feria del Libro de Madrid, que arranca el 26 de mayo y se prolonga hasta el 11 de junio.
Punto de encuentro
«La lectura es un viaje», explicaba Gabás en el trayecto, «entonces, fusionar el concepto del tren como transporte para ir a una Feria del Libro es ideal». Es un transporte donde, dice Kellen, «se te ocurren muchas ideas, un lugar bastante creativo para mí, al igual que lo es pasear». Por su parte, sostiene Silva que «los trenes y los libros se conectan por esa pasarela de los sueños que uno tiene despierto, mientras ve correr el paisaje por la ventanilla, mientras escribe algo que nunca pasó, o quizá sí». Y Vilas es claro al respecto: «La literatura es un tren de amor y vida, y el tren es el transporte más humano que existe».
Al llegar a Zaragoza, y acompañados por Eva Orúe, directora de la Feria del Libro de Madrid, los autores celebraron un encuentro con la organización de la Feria de la ciudad aragonesa, que tendrá lugar entre el 4 y el 12 de junio. «La Feria de Madrid puede ser la más grande, pero en la de Zaragoza, la de Valladolid o la de Sevilla también me siento en casa. La idea que comparten todas es la misma, que los escritores salgan a la calle para encontrarse con sus lectores», explicaba Orúe, sosteniendo que «tanto estas ferias como los trenes articulan el territorio, trabajan para que se mantenga cohesionado». De esta manera, literatura y viaje se unieron más que nunca para potenciar, tal y como define Jesús Badenes, director de la División Editorial de Planeta, «la creación y el talento a bordo».
Encuentros con personalidad
Para los escritores, las Ferias del Libro son un momento especial, pues es allí donde se encuentran cara a cara con sus lectores. «Pasamos muchas horas en soledad, escribiendo, y se agradece ese contacto humano, se aprende mucho de lo que te dicen», apunta Gabás. No obstante, Redondo y Arsuaga coinciden en que estos cara a cara, a veces, saben a poco: «Lo ideal sería tener más tiempo para estar con los lectores, porque en ocasiones se queda corto ese escaso minuto que estás con cada uno», aseguran. Aunque, en definitiva, y como resume el paleontólogo, una Feria del Libro «es una maravilla, cada una tiene su personalidad».
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