Estados Unidos declara por primera vez "amenaza emergente" en plena crisis de opioides
Por su parte, los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) informaron que en 2022 de las más de 110.000 personas que fallecieron a causa de una sobredosis, un 60% de los casos se debió al fentanilo, una droga considerada 50 veces más potente que la heroína y 100 veces más fuerte que la morfina. Hay dos tipos de fentanilo: el fentanilo farmacéutico y el fentanilo fabricado ilícitamente. Ambos se consideran opioides sintéticos. El primero es recetado por muchos médicos en Estados Unidos para hacer frente al dolor severo. Por ejemplo, después de un parto por cesárea suelen recetar esta pastilla a las nuevas mamás o a enfermos bastante avanzados de cáncer.
En el segundo caso, se fabrica en mercados de drogas ilegales y al ser tan potente es más rentable para los cárteles de la droga que lo utilizan para cortar la heroína. El problema es que, si se excede aunque sea por miligramos la cantidad de fentanilo al mezclarlo, la dosis puede ser mortal. Por su parte, la xilacina es un opioide que deprime el sistema respiratorio, por eso el riesgo de sobredosis se multiplica cuando se combina con heroína o fentanilo.
La designación de "amenaza emergente" fue aprobada en 2018 por el Congreso estadounidense. Ahora el riesgo es tan elevado que la administración estadounidense hace uso de ella por primera vez desde entonces. Según el comunicado emitido por la Casa Blanca, "la decisión llega después de una cuidadosa revisión del impacto de la xilacina en la crisis de los opioide": "Incluido su papel cada vez mayor en las muertes por sobredosis en todas las regiones de EE. UU". Ahora la administración Biden tiene 90 días para coordinar una respuesta nacional y hacer frente a una plaga extendida en los 50 estados del país. "Estamos trabajando rápidamente para desarrollar e implementar un plan de todo el gobierno a nivel nacional", explicó el doctor Rahul Gupta, director de la Oficina de la Política Nacional de Control de Drogas.
La designación también permite a Biden utilizar parte de los 46.000 millones de dólares que ha solicitado al Congreso para combatir las drogas en la lucha contra la xilacina. Para ganar la batalla a la crisis de opioides es importante, señala el doctor Gupta, conocer al enemigo. "Necesitamos reconocer, en primer lugar, que se está produciendo un cambio de compuestos orgánicos y sustancia como la heroína y la cocaína a más sintéticos". Por eso, parte del presupuesto irá destinado a buscar la xilacina que se vende en la calle y recopilar datos sobre su uso y venta, además de desarrollar tratamientos para combatir una sobredosis de xilacina. El gobierno está tremendamente preocupado porque las consecuencias son muy graves y supone una "amenaza para la nación". "Las personas a menudo terminan teniendo que amputarse las extremidades o con úlceras profundas", explicó el doctor Gupta.
Por ello Biden lo ha marcado como una prioridad en su agenda y ha ordenado la movilización todas las agencias desde la Agencia de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), el FBI, la CIA, la Guardia Nacional, la Armada y el ejército estadounidense. Su estrategia política pasa por obligar a México a capturar a los capos, reprimir a los carteles y combatir sin dilaciones el tráfico ilegal de fentanilo.
El tráfico de fentanilo lo domina en un gran porcentaje el Cártel de Sinaloa bajo la dirección de 'Los Chapitos' y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Estas organizaciones criminales gestionan laboratorios de fentanilo en varias zonas de México. A día de hoy, el fentanilo es una de las drogas preferidas de los carteles mexicanos por los enormes márgenes de beneficio que consiguen con su producción, distribución y venta. De 1 gramo de fentanilo se saca un millón de microgramos y la dosis mínima es de 50 microgramos. De ahí para adelante corre riesgo la vida al consumir "apache", "friend" o "goodfellas", como se conoce popularmente al fentanilo en las calles de Estados Unidos. Una dósis de 400 microgramos cuesta en torno a los 10 dólares, siendo una droga especialmente atractiva para los jóvenes con escasos recursos económicos.
Mientras EE.UU. de manera categórica culpa a México de la expansión del fentanilo por su territorio, esta grave crisis de salud pública ha creado grandes tensiones entre los gobiernos de EE.UU., México y China. El aumento de la actividad comercial entre China y América Latina ha facilitado el contrabando de los principios activos llamados de uso dual, necesarios tanto para producir medicamentos como drogas químicas. "La mayor influencia de China en Latinoamérica ha faciltado la importación de los productos químicos claves para fabricar metanfetamina, heroína y fentanilo", explicaba a LA RAZÓN a finales de 2021 la catedrática experta en narcotráfico y seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Jazmín Casas.
En su balance de amenazas más reciente, la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) señala que las organizaciones criminales mexicanas "participaban de manera importante en la producción de fentanilo” y que actores como el Cartel de Sinaloa y el Cartel de Jalisco estaban “aumentando la producción de cantidades al por mayor de fentanilo en sus presentaciones en polvo y en tabletas". En una aparición reciente ante el Congreso de Estados Unidos, la directora de la DEA, Anne Milgram, reiteró esta afirmación: "Están produciendo fentanilo en masa", aseguró refiriéndose al Cartel de Sinaloa y al Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Pese a las tensiones geopolíticas que genera el tráfico de fentanilo, los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá acordaron priorizar el combate al consumo de fentanilo en América del Norte al tratarse de las principales amenazas de la región en temas tan sensibles como la seguridad y la salud pública. La Comisión para Combatir el Tráfico de Opioides Sintéticos, citando entrevistas con delegados de las fuerzas de orden público en Estados Unidos, sostuvo que la producción de fentanilo en México estaba aumentando y que actualmente hay actores chinos enviando precursores de fentanilo y sustancias menos reguladas a México. Un informe presentado en 2022 por el Brookings Institute, citando a un "experto internacional en política de drogas" y a agentes de seguridad, en activo y retirados, indicó que las organizaciones criminales mexicanas estaban contratando a químicos para desarrollar precursores y producir fentanilo.
Desde 2019 cuando China fiscalizó una serie de análogos de fentanilo y precursores de fentanilo, se han disparado los decomisos de fentanilo en Estados Unidos que llegan por tierra, en su mayoría por la frontera entre México y Estados Unidos. Al mismo tiempo los decomisos llegados por vía aérea han caído considerablemente, gran parte de los cuales procedían de Asia. Los decomisos de sustancias con fentanilo hechos por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) ascendieron a unas 6,6 toneladas en 2022. De ellos, 6,35 toneladas se detectaron en puntos de ingreso terrestres.
En los últimos cinco años en México también se han disparado los decomisos de fentanilo. En 2017, las autoridades reportaron decomisos de solo 3.147 tabletas de fentanilo, mientras que en 2021 ese número aumentó a 5,13 millones de tabletas, según datos compartidos por la Fiscalía General mexicana.
El anuncio de la "amenaza emergente" llega poco después de que Estados Unidos, en un arranque de desesperación, siga probando maneras de frenar el número de muertos por sobredosis. La última estrategia ha sido precisamente liberar un antídoto contra la muerte por drogas para que esté al alcance de cualquier persona en las farmacias. Se trata medicamento conocido como Narcan (la fórmula comercial más conocida de la naxolona). Se administra nasalmente y puede revertir una sobredosis por heroína en cuestión de pocos minutos. Se trata del primer medicamento para el tratamiento de opiáceos de venta libre y miles de activistas llevan tiempo pidiendo que se vendiera fácilmente en las farmacias del país.
El problema es que no es tan efectiva como para revertir el exceso de opioides y xilacina. De hecho, la Casa Blanca confirmó en su comunicado que "la xilacina está complicando los esfuerzos para revertir las sobredosis de opioides con naloxona". Otro problema que enfrenta el país es el coste del medicamento, 50 dólares por dos dosis. Por eso muchas organizaciones comunitarias y sociales han empezado a distribuirlo de forma gratuita en los vecindarios donde más muertes por sobredosis se producen, pero no es fácil que todos lo que realmente lo necesitan puedan tener acceso a él.
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