Cumbre del PRO, con Rodríguez Larreta de local, recelos de Patricia Bullrich y el mayor temor de Macri
El bullrichismo no sale de su asombro. "¿En serio pretenden que vayamos al bunker de Horacio (Rodríguez Larreta)?", se quejó uno de los dirigentes de la mesa nacional del PRO. Pese a los pataleos, hoy a las 17 se reunirá la jefatura amarilla, en una continuación del encuentro anterior, realizado en el domicilio de Jorge Triaca, en San Isidro.
En lo de Triaca, ex ministro de Trabajo de Mauricio Macri, habían quedado en que el siguiente encuentro se realizaría en la Ciudad de Buenos Aires. Además consensuaron que Rodríguez Larreta sería el encargado de convocarla. Y algo más: que continuaría la discusión interna sobre los armados del PRO. Debates sobre los que, salvo las chicanas, poco trasciende.
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Así, la cita de este lunes se realizará en las oficinas que Rodríguez Larreta montó para potenciar su candidatura presidencial y la de los candidatos del PRO a gobernador en todas las provincias. Se trata de un bunker con varias oficinas, ubicado en el barrio de Nuñez sobre la calle Olazábal.
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Un diagnóstico llegó a los medios. Lo publicó Clarín, revelando una cita de Mauricio Macri (todavía no desmentida): "No hay que descartar que Milei termine siendo presidente, que Kicillof retenga la provincia de Buenos Aires y que Martín Lousteau se quede con la Ciudad. Nos podríamos quedar sin nada", se habría lamentado el ex presidente.
Rodríguez Larreta tiene una explicación para el hecho de que la reunión se realice en su bunker, donde cada distrito tiene destinada su propia oficina y existe una gran sala para las reuniones importantes, tal como lo reveló El Cronista.
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¿Cuál es su argumento? Una razón de orden práctico. Inmediatamente después del encuentro de la mesa nacional, el alcalde ya tenía planificado un encuentro del PRO-Capital, con el equipo que promueve la candidatura del ministro Fernán Quirós. Esa cita tiene prevista la presencia de Larreta.
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Eso se preguntan en el entorno de Bullrich. El bullrichismo insistía con que esa duda en tono de queja. Y no había forma de que Patricia Bullrich dijera que sí, que asistiría. "Esperemos que se afloje y vaya", decían en otra punta de su entorno.
La dificultad en acordar el lugar de la reunión es otro síntoma de la crisis del PRO. Cada tribu está sometida a su propia campaña, y los candidatos lanzados a la competencia no pueden tener una visión de las necesidades del conjunto.
Incluso hay gente cercana a Bullrich que dice "nosotros nunca fuimos del PRO", una camiseta que efectivamente la ex Ministra de Seguridad se puso cuando gobernaba Cambiemos. Algunos consejeros le recomiendan que se vaya y hasta parece que hay dirigentes vinculados a Larreta que promueven ese desenlace.
Como le pasa a Javier Milei, la potencia del liderazgo de Bullrich frente a la población hace que algunos crean que es más fácil llegar a Casa Rosada sin ninguna estructura partidaria. Las tres elecciones a gobernador realizada el domingo demuestran que no es tan sencillo romper el estado de las cosas.
En La Rioja, Ricardo Quintela renovó su victoria por el Frente de Todos con 50% de respaldo. Juntos por el Cambio obtuvo con Felipe Álvarez el 33% de los votos, más de lo que decían muchas encuestas. Pero no pudo llegar a la máxima magistratura provincial, en parte por la aparición de una nueva candidatura, la de Martín Menem, respaldado en la figura de Milei.
En Jujuy ganó Carlos Sadir, el candidato de Gerardo Morales, tal como estaba previsto. Casi llegó al 50%. El peronismo apenas obtuvo 23% de los votos y la sorpresa fue para el Frente de Izquierda, con 12% de los votos. Rodríguez Larreta y Martín Lousteau viajaron temprano a Jujuy para festejar con el actual gobernador y presidente de la UCR. Bullrich lo llamó a Morales para felicitarlo. ¿Macri? Hasta el mediodía, ni siquiera le escribió por WhatsApp.
También en Misiones las elecciones salieron de acuerdo a lo esperado. El ex gobernador Hugo Passalacqua obtuvo una diferencia apabullante, rozando el 70% de los votos, segido por Martín Arjol, de Juntos por el Cambio, que llegó a 22%.
Un dato reconfortante para Juntos por el Cambio es que Pedro Puerta, hijo del ex gobernador y ex embajador en Madrid en el gobierno de Mauricio Macri, entró como diputado nacional y logró poner al intendente de una pequeña intendencia provincial, Concepción de la Sierra, cerca de Apóstoles. En Encuentro Federal Republicano (EFR), liderado por Miguel Angel Pichetto, estaban eufóricos: "empieza ahora su carrera a gobernador".
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El PRO, mientras tanto, no encuentra siquiera acuerdos de convivencia que estén por encima de la disputa entre los candidatos más competitivos. No hay semana en la que no se baje alguien. La temporada de declinación de candidaturas la arrancó Mauricio Macri a presidente, siguió con la de Emmanuel Ferrario y más tarde con Soledad Acuña a Jefe y Jefa de Gobierno de la Ciudad, continuó con María Eugenia Vidal, quien resignó la candidatura presidencial.
En la provincia de Buenos Aires aún no se bajó nadie. Ni Diego Santilli, quien lidera las encuestas de Juntos por el Cambio, ni Cristian Ritondo, a pesar de que su candidata a presidente (María Eugenia Vidal) ya perdió ese estatus. Tampoco Néstor Grindetti, Joaquín de la Torre y Javier Iguacel. Todos, por igual, se mantienen incólumnes en sus aspiraciones.
Y en la Ciudad, siguen firmes las candidaturas de Jorge Macri, pero también la de Fernán Quirós, no se sabe si por verdadera vocación o porque Larreta lo mantiene como carta efectiva para eventuales negociaciones.
En medio de tantas internas, zancadillas y desconfianzas, hoy se reúne nuevamente la conducción del PRO. ¿Habrá algo más que una foto de aparente unidad?