Abemaciclib: Un nuevo medicamento para reducir recaídas en el cáncer de mama más frecuente
“Se trata de un inhibidor de ciclinas para el tratamiento adyuvante del cáncer de mama HR+ y HER2- en estadios iniciales con alto riesgo de recaída. Se trata de un hito en el abordaje de esta patología oncológica, ya que es el primer tratamiento de su clase disponible en adyuvancia, es decir, que se administra de manera complementaria tras el tratamiento principal o cirugía con el objetivo de evitar la recaída”, comenta Miguel Martín, presidente del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM) y jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Y añade: “El balance riesgo-beneficio de esta medicina es muy impactante. Tras un seguimiento de cerca de 4 años, la tasa de reducciones de recidivas invasivas se aproxima ya al 40%; un beneficio que se mantiene en el tiempo. Pero, además, otro de los beneficios del fármaco es su perfil de seguridad como terapia oral. Debido a su baja toxicidad, se puede tomar de forma continua, sin necesidad de descanso, y no interfiere con el funcionamiento de la terapia hormonal. Así mismo, sus principales efectos adversos son, como indican las guías clínicas, reversibles, previsibles, manejables y limitados en el tiempo”.
El mecanismo de acción se basa en inhibir las ciclinas dependientes de kinasas CDK 4 y 6, moléculas que potencian la división de las células tumorales. Gracias a ello, se fomenta que estas células tumorales sufran un envejecimiento prematuro y mueran. Mientras, las células sanas, cuya división no depende de este mecanismo, permanecen inmutables. “Se trata de una importantísima novedad en el ámbito del cáncer de mama, ya que es el único avance que hemos tenido en el campo de la terapia adyuvante de los tumores hormono-dependientes desde la llegada de los inhibidores de aromatasa, que ocurrió hace ya más de 20 años”, explica el oncólogo, quien ha liderado la investigación llevada a cabo.
Este medicamento se encontraba disponible en España desde 2019 para la indicación metastásica. Ahora llegará a pacientes desde los estadios iniciales para mejorar el pronóstico del cáncer de mama. Su financiación en dicha indicación por parte del Servicio Nacional de Salud, tras la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), se basa en los resultados del estudio monarchE que ha demostrado que el inhibidor de ciclinas, en combinación con una terapia hormonal, reduce el riesgo de recaída en un 33,6% a los cuatro años con tan solo 2 primeros años de tratamiento. Este beneficio se incrementa con el tiempo de seguimiento a los 3 e, incluso, 4 años. Además, ha demostrado reducir el riesgo de metástasis en un 34,1% en el mismo periodo y mejorar la supervivencia libre de enfermedad invasiva, es decir, el tiempo que transcurre desde que una persona inicia el tratamiento y aparece la primera recaída de la enfermedad.
Tanto en consulta clínica como en el desarrollo del estudio MonarchE, se consideran pacientes con alto riesgo de recaída cuando tienen 4 o más ganglios afectos, o entre 1 y 3 ganglios afectos y al menos una de las siguientes características: grado histológico 3, lo que significa que las células de la mama están ya muy mutadas; o que el tumor sea igual o mayor de 5 cm.
En el descubrimiento y desarrollo de esta innovación clínica, España ha tenido un papel destacado. “Ha habido una colaboración esencial del equipo de I+D de Lilly España”, asegura Nabil Daoud, presidente de Lilly España, Portugal y Grecia. En concreto, el centro de Investigación y Desarrollo de Lilly España ha liderado la investigación desde la identificación de la primera entidad química, pasando por todas las modificaciones en la molécula necesarias, hasta llegar a convertirse en fármaco. El desarrollo cínico de este tratamiento se inició a finales de la década de los 2000. Durante los ensayos clínicos, 63 de los 111 centros de investigación clínica han sido españoles y, en ellos, participaron 460 pacientes en ensayos en fase 2 y fase 3. ]]>