Aunque cueste creerlo, es posible pasear por parajes en Madrid donde la civilización apenas se deja ver y lo que impera es la naturaleza. Así ocurre en Pinilla del Valle: dejar el pueblo atrás y recorrer el corto camino que le separa del valle de los neandertales es adentrarse en un paisaje en el que por momentos uno se olvida de que sigue en el siglo XXI. Con un poco de imaginación, casi se puede ver a aquellos primitivos hombres en sus actividades habituales en la zona. Para ayudar en ese viaje a la prehistoria, acaban de terminar las obras del Museo de los Neandertales, que permitirá conocer cómo y dónde vivieron, y hacerlo a las puertas de los lugares donde tuvieron sus viviendas, sus centros de caza y hasta sus santuarios. «La obra ya está acabada: la mitad entra ya en funcionamiento, para almacenamiento, clasificación y estudio de piezas arqueológicas y paleontológicas , y la otra mitad será para exhibición, que es lo que necesitábamos como el comer en ese valle«, explica a ABC la consejera de Cultura, Marta Rivera de la Cruz. Se refiere con ello al edificio de nueva planta que se ha construido, bajo proyecto de los arquitectos Eduardo Gómez e Ignacio Gías: cerca de 1.100 metros cuadrados con dos cuerpos de dos plantas. El dedicado a administración, investigación y almacenaje de restos arqueológicos y paleontológicos estará ya en uso este verano. La mano del azar La otra mitad de la instalación aún tardará algo más en abrirse al público: sobre ella se va a llevar a cabo la musealización, y contará con una exposición permanente y un mirador con vistas directas a los yacimientos, sobre la línea del horizonte del embalse. Se espera abrirla a finales de 2024 o comienzos de 2025. La obra ha costado 1,5 millones de euros. Noticia Relacionada estandar No Hallan tumbas de la Edad de Bronce y un edificio romano durante las obras del AVE en las terrazas del Manzanares Carlota Barcala Los restos encontrados al sur de la Comunidad de Madrid datan del 3000 a. C. a la Guerra Civil e incluyen huesos, flechas y cuencos Como tantas veces ocurre con los hallazgos prehistóricos, hubo mucho de casualidad y de suerte en el descubrimiento de los yacimientos neandertales de Pinilla del Valle. Al construir el embalse se abrió un camino de servicio que rompió la roca y dejó a la vista la Cueva del Camino. Un grupo de arqueólogos de vacaciones en la zona lo vieron y supieron leer su contenido. Comenzó un proceso de investigación en dos fases y con un parón de años de por medio, que ha llegado a lo que ahora se puede visitar: varios emplazamientos donde vivieron, cazaron, comieron y hasta guardaron sus trofeos grupos de neandertales. El Calvero de la Higuera, la Cueva Des-Cubierta, la de la Buena Pinta… nombres que identifican diferentes puntos sobre los que investiga un equipo dirigido por el arqueólogo Enrique Baquedano (coordinador), el paleontólogo Juan Luis Arsuaga, y el geólogo Alfredo Pérez-González. Aspecto exterior de la doble construcción que albergará la nueva instalación museística de los neandertales Comunidad Todo el yacimiento es Bien de Interés Cultural desde 2005, y en él se han encontrado desde molares de neandertal, un abrigo que fue ocupado por estos hombres, un enterramiento neandertal infantil que es único en la Península Ibérica, y una sala de trofeos donde acumulaban y exponían grandes cornamentas de sus piezas de caza, y que la comunidad científica ya reconoce como la primera demostración de la capacidad simbólica de esta cultura. Al alcance de la vista Los yacimientos de Pinilla del Valle se comenzaron a visitar en el año 2007. A medida que aumentaba el valor científico de los descubrimientos que se iban realizando, las autoridades de Cultura vieron la necesidad de desarrollar un proyecto más ambicioso para mostrarlos. Así nació la idea de crear un Museo de los Neandertales que sirviera como Centro de Interpretación, para el cual el Ayuntamiento de Pinilla del Valle buscó una localización inmejorable. Se trataba de un solar junto al núcleo urbano, con las cuevas al alcance de la vista pero a distancia suficiente como para que no afectara al paisaje del Calvero de la Higuera, el que ocuparon los primitivos habitantes de la zona, hace cientos de miles de años. Era un terreno del Canal de Isabel II, que una vez recalificado por la autoridad local, fue cedido al Museo Arqueológico y Paleontológico Regional para que desarrolle allí el Museo-Centro de Interpretación e Investigación del Valle de los Neandertales. El martes 2 de noviembre de 2021, la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso puso la primera piedra del futuro centro. Para el proyecto museográfico, se piensa en mostrar tanto piezas originales como réplicas representativas de los fósiles rescatados en la zona, tanto de la fauna como de los propios neandertales. Pero además, contendrá herramientas divulgativas e interactivas, y escenografías que incluyen teatros virtuales. Está previsto que se instalen dos maquetas de grandes dimensiones, así como proyecciones de vídeos e infografías que introduzcan al visitante en la realidad de la vida neandertal que los descubrimientos en Pinilla del Valle permiten deducir, tanto en lo que se refiere a sus actividades económicas como a las de subsistencia. Visitas llenas También se aportará información sobre las capacidades simbólicas hasta ahora desconocidas en esta especie, prima-hermana de la nuestra. La 'sala de trofeos' localizada en los yacimientos aporta información sobre este último extremo, del que se ignoraba prácticamente todo. La instalación museística será muy probablemente un éxito de público, dado el interés creciente por los neandertales. De hecho, las visitas guiadas a los yacimientos, que se abrieron recientemente, apenas cuentan ya con plazas libres para los próximos meses. La 'fiebre neandertal' ha llegado a Madrid.