Pato Clavet explica lo que es jugar una final (y en su caso ganar) como Lucky Loser, como Struff en Madrid: "Te dan una segunda vida y..."
Es el primer “repescado” que se mete en el último partido en un Masters 1.000, pero en otros torneos de menor categoría se han dado casos en los que no sólo han llegado a la final, además la han ganado. No son muchos, como cuentan en “cannaltenis.com”: Gunthardt (Springfield, 1978), Scanlon (Maui, 1978), Pato Clavet (Hilversun, 1990), Miniussi (Sao Paulo, 1991), Stakhovsky (Zagreb, 2008), Ram (Newport, 2009), Rublev (Umag, 2017), Leo Mayer (Hamburgo, 2017), Cecchinato (Budapest, 2018) y Kwon (Adelaida 2, 2022).
“La verdad...”, explica Pato Clavet, que estaba en la Caja Mágica viendo cómo Rublev y Khachanov (al que entrena su hermano Pepo Clavet) ganaban la final de dobles a Nopanna y Ebden (6-3, 3-6 y 10-3). “La verdad es que es una segunda oportunidad, tenías que estar eliminado y es como que te dan una segunda vida. Juegas, en mi caso, como que juegas más relajado que con la tensión de haber entrado por ranking, es como una segunda oportunidad, lo afrontas con otra tranquilidad: 'No tengo nada que perder'; pero por otro: 'Ya que me han dado esta segunda oportunidad vamos a ver si la aprovechamos'. No piensas en ganar el torneo, pero sí en seguir avanzando sin presión”, añade.
[[QUOTE:PULL|||"Fue un punto de inflexión en mi carrera"|||PATO CLAVET]]
“No fue un cuadro fácil: vencí a Haarhuis, el holandés; a Martín Jaite que era el 10 del mundo, Camporesse en las semis, que fueron durísimas con dos tie breaks; y en la final a Massó que había ganado a todos los españoles (Emilio Sánchez Vicario, Juan Aguilera, Sergi Bruguera), no sé si venía de la 'qualy' o cerca, pero no era cabeza de serie (era el 296 del mundo)”, recuerda su participación, y también lo que supuso para él: “Fue mi primer título, en Hilversum, perdí en la previa y se lesionó o estaba lesionado, eso no lo sé, Leconte, me avisaron yo creo que el día antes que era Lucky Loser. Además, mi ranking era como e140 o 130 y pico, llevaba poco en el circuito, estaba con las previas y al ganar entré en el top 100, en el 90 exactamente, y desde ahí me establecí y no bajé de los 100 hasta el final de mi carrera. Fue un punto de inflexión en mi carrera: además del primer título, instalarme entre los 100 mejores”.
Struff y las lesiones
Struff no es tan joven como lo era Clavet, pero después de Madrid va a estar en el mejor ranking de su carrera. Si pierde será el 28 del mundo, con una subida de 37 puestos de golpe; y si gana se colocará el 21. Ha llegado a ser el 29 del mundo y ha disputado una final, en Múnich 2021, pero en 2022 una lesión en el pie derecho le hizo caer de manera estrepitosa. “Fue duro. El año pasado fue un año difícil para mí. No jugué bien a principios de año. Me lastimé el pie, me fracturé el dedo gordo del pie derecho y estaba a punto de empezar a practicar de nuevo cuando tuve algunos otros problemas en el pie que me impedían jugar en tierra batida, donde tenía muchos puntos. Salí del top 100, 150, 160. Comencé el año como como 160. Sí, fue difícil el año pasado porque sentí que no jugué el mejor tenis que pude”, admite el alemán. Y cita la pretemporada de este curso en Tenerife como clave para empezar a subir. En Madrid ha llegado su momento, a la segunda oportunidad. “No debes rendirte, siempre tienes que volver a intentarlo”, es la lección que saca Struff.
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