Volvió la lucha libre
Hay espectáculos que el tiempo va borrando. Hacía años que había desaparecido la lucha libre también anunciada como catch. Era función de plazas de toros, en verano y salas cerradas, como el desaparecido Circo Price en Madrid, en invierno. Fueron tiempos en que había luchadores muy conocidos en las páginas de los diarios. Stan Karoli, Pepe Tarrés, (Cabeza de Hierror), Félix Lambán, Aledo, que era el estilista y una serie de luchadores que interpretaban el papel del malo de la película y que no ganaban. El último famoso de esta especialidad fue Hércules Cortes (José Chicharro Lamamié de Clairac), que ganó fama en televisión echando pulsos con ciudadanos forzudos. En partido de baloncesto reapareció el viejo luchador en la persona de Yabusele, un gigantón que cogió a un contrario como un pelele y lo lanzó contra el suelo como un peso pesado tiraría a un peso pluma. Su fortaleza es tal que solamente lo pudo contener su mujer, que saltó a la cancha y se lo llevó al vestuario.
Fue lamentable la tangana que se organizó en el partido que estaba ganando muy ventajosamente el Partizán de Belgrado al Real Madrid. No recuerdo una película de este tipo en una cancha de baloncesto. Ni siquiera en el ring cuando fuera del programa acababan sacudiéndose dos contendientes. Fue sorprendente que ayer domingo el equipo del Madrid volviera a la cancha y lo hiciera con Yabusele en el quinteto. Fue más inexplicable que la hinchada aplaudiera su aparición. Pedro Ferrándiz lo habría dejado en el banquillo.
Hay gentes que se preguntan por qué el club no ha manifestado su censura. Tampoco lo hizo con Valverde, que hizo de Fred Galiana, pero con menos “punch”, cuando le pegó al jugador del Villarreal Alex Baena. No es el estilo del Madrid por mucho que haya quienes recurran a enumerar antecedentes de índole violenta, que los ha habido, y por ello me extraña que no hayamos tenido manifestaciones del club en contra de la violencia.
Creo que en ambos casos la entidad habrá tomado medidas represivas, pero ha debido pensar en aquello de que lo mejor es no dar tres cuartos al pregonero. Sospecho que son sanciones consideradas de carácter reglamentario interno. La imagen del club habría mejorado dando a conocer sus decisiones. Si las hubo.
Posdata. El Barça ha vetado a la SER para las entrevistas personales por destapar el “caso Negreira”. El club ha suprimido su televisión privada con lo que los empleados han quedado en la calle. Los de la SER, afortunadamente, está a salvo. Aquí no manda Laporta.
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